Per Matrem et Magistram ad cor Filii

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Recibamos en nuestros hogares a la Virgen Peregrina, Madre de la Providencia y Madre de Misericordia

sábado, 28 de noviembre de 2009

Starez Paisio del Monte Athos


Starez Paisio del Monte Athos
Traducido del ruso por Dra. Elena Ancibor


Starez (starez, significa – anciano, maestro espiritual) Paisio, así se llamaba Arsenio Eznepidis, antes de ser tonsurado monje nació el 25 de julio de 1924, en el día de santa Ana en Tarassas de Capadocia, en Asia Menor. Su padre se llamaba Pródromos. Era el intendente de Tarassas. Lo caracterizaba el amor, la veneración a san Arsenio Jadgiefendi y el patriotismo, por lo cual su vida estuvo varias veces en peligro por causa de los salvajes salteadores turcos, que eran la única amenaza de los tarassiotas. Teniendo gran veneración a san Arsenio, cualquier milagro que veía o escuchaba anotaba en un cuaderno como ayuda para si mismo y sus hijos.
La madre del Starez se llamaba Eulampia, y él tenia nueve hermanos y hermanas.
El 7 de agosto de 1924, una semana antes de la partida de los tarassiotas a Grecia, San Arsenio de Capadocia bautizó a todos lo niños que no estaban bautizados. Pródromos Eznepidis trajo a su hijo (futuro Starez) para que lo bautice San Arsenio de Capadocia. Comenzó el Sacramento, y en el momento de dar el nombre al niño, Pródromos, según la tradición, mencionó el nombre del abuelo, "Cristo." El padre Arsenio no estuvo de acuerdo, ya que deseaba dar a ese niño su nombre. Por eso dijo a los padres: "Esta bien, vosotros queréis poner al niño sobre las rodillas del abuelo, pero yo quiero dejar después de mi a un monje." Dirigiéndose a la madrina, dijo: "¡Llámalo Arsenio!"

San Arsenio, por el don de su clarividencia, preveía la vocación del niño, que desde el seno de su madre era destinado a ser un elegido como recipiente del Espíritu Santo. Cinco semanas después del bautismo del pequeño Arsenio, el 14 de septiembre de 1924, en el día de la honorable y vivificante Cruz, tras muchas dificultades, la nave con los prófugos se acercó al desembarcadero griego — "san Jorge del Pireo." Tuvieron que esperar 3 semanas de cuarentena y luego seguirían a Kerkira, donde quedaron en Castra. San Arsenio, según su profecía, vivió 40 días en esta isla, y el 10 de noviembre de 1924, a la edad de 83 años, murió, dejando un digno heredero de los bienes espirituales — un nuevo Arsenio, que en el futuro fue llamado Starez Paisio.

El pequeño Arsenio crecía, teniendo un gran amor a Cristo y a la Madre de Dios, y también deseaba hacerse monje. Sus padres le decían que solo cuando le creciera la barba, le permitirían hacerse monje. En broma le recomendaban que se frote las mejillas, para que la barba creciera mas rápido, lo que él hacia continuamente.
También le gustaba ir al bosque para orar, él tenía una cruz, que el mismo hizo.
En Koniza él terminó la escuela primaria, y recibió el certificado con una calificación de "8" puntos de promedio y un sobresaliente en conducta. Antes del servicio militar, Arsenio trabajó como carpintero, como nuestro Señor durante Su permanencia en la tierra. Un ejemplo, que caracteriza su alma bondadosa, es que, siendo carpintero, si le tocaba hacer un ataúd, lo hacia gratis, compadeciendo a la familia del hermano difunto.
En 1945 Arsenio fue llamado a las filas. Allí se destacó por su valor y probidad. Siempre pedía ser enviado a los lugares más peligrosos, prefiriendo él, encontrarse en peligro en lugar de otra persona. Muchas veces ocupaba el lugar de los casados y con hijos, y mandándolos para atrás, les decía: "Tienen esposa y niños que los esperan, en cambio, yo, soy libre." (Sin embargo, los casados también discutían entre si para ocupar la primera línea).
Muchas veces sufrió el peligro de muerte por salvar a otro soldado compañero. Durante la mayor parte del servicio militar fue radista. Recibió el atestado del ejército en 1949, con la valoración "excelente."
Después del servicio militar, Arsenio se fue al Monte Santo, ya que había decidido llevar ahí una vida monástica. Vivió algunos meses en el Jardín de la Madre de Dios, pero lo mortificaba el pensamiento de que sus hermanas no estaban aun acomodadas. Así, decidió regresar por un tiempo al mundo.
Después de un año, en 1950, de nuevo llegó al Monte Athos. La primera noche fue recibido con hospitalidad en la celda del monasterio de san Juan el Teólogo, que se encuentra al lado de Karea. Luego se dirigió al hermitario de San Pantaleón, en la celda de la Introducción, donde se encontraba un virtuoso confesor el Padre Cirilo, asceta, originario de Arginio. ( el Padre Cirilo recibió el hábito monacal en Tierra Santa. Luego vino al hermitario de san Pantaleón y se hizo novicio obediente del bendito confesor P- Cirilo en Pantaleón, que vivía ahí en la celda de la Introducción de la Virgen. Al p. Cirilo lo obligaron ser el prior del monasterio "Kutlumuch." El reposó con Dios en 1968).
El joven Arsenio recibió muchos beneficios, viviendo con el P-Cirilo, el cual ayunaba mucho y hacia vigilias. Arsenio deseaba ardientemente quedarse con el p. Cirilo para siempre, pero como el decía — ciertas personas no le dieron permiso para la celda El. Padre Cirilo lo envió entonces al monasterio "Esfigmeno," que se distinguía por el amor a los peregrinos y no había allí, en aquel tiempo tanta envidia. A este monasterio él llegó en el año1950 y allí en el 1954 tomó los hábitos con el nombre de Averkio.

Le gustaba estudiar la vida de los Santos, el Patericon y a Abba Isaac, del cual nunca se separaba, y durante el sueño lo tenía bajo la almohada. Cuando el joven Averkio terminaba su debida obediencia, no iba a descansar a la celda, sino que ayudaba a los otros hermanos a terminar sus trabajos, ya que no se sentía capaz de descansar mientras los demás hermanos hacían los "trabajos de educación" hasta muy tarde. Trataba siempre de ayudar a los débiles y enfermos. Amaba a todos los padres, no haciendo diferencia, obedecía a todos humildemente, y se consideraba inferior a todos.
Averkio no le daba valor a su pensamiento, sino que humildemente, renunciando totalmente a su propia voluntad preguntaba todo a su confesor, orando a Dios para que lo ilumine al mismo, para poder enseñar según la voluntad Divina.
Siempre tenia gran amor a la verdad, o sea, pensaba siempre en todas las beneficencias Divinas, otorgadas a él y al mundo entero. En su interior permanentemente vivía en amor a Dios, originado en el agradecimiento por todas Sus beneficencias, y poseía, sin esfuerzo alguno, una constante oración. Se puso como única meta en el corazón — corresponder, aunque en medida ínfima, a las beneficencias Divinas.
El joven Averkio consideraba — a la Gracia Divina como la única causa de todo lo bueno, y de todo lo malo (por profunda humildad) se ponía como causa a si mismo.
Por ejemplo, si veía un hermano caído en un pecado, o no arrepentido, o con falta de fe, decía en su pensamiento: "La culpa de esto es mía, porque si yo hiciera todo lo que ordena Cristo, Dios escucharía mis oraciones, y mi hermano no se encontraría en este estado, donde permanece a causa de mi crueldad." Así pensaba él siempre y tomaba como propios los problemas de los hermanos, y continuamente rezaba a Dios para que ayudara a todo el mundo sufriente (según su opinión) a causa de su negligencia y pereza espiritual. Y Dios, que prometió escuchar a los humildes, siempre escuchaba las oraciones de Averkio, que salían de la "chimenea" de su corazón ferviente con su piedad y humildad.
Le gustaba mucho a Averkio visitar a los bienaventurados maestros espirituales y padres, portadores del Espíritu, para recibir su bendición y escuchar consejos espirituales. Todo lo que oía de estas "hermosas flores" de la Madre de Dios, su alma pura e infantil recibía sin vacilación ni duda alguna. Creía en ellas con sencillez de corazón y nunca sometía los consejos a su propio juicio, para confirmar y luego aceptar, sino que los recibía con plena fe, sabiendo que verificar lo espiritual, es tratar de tomar el aire con las manos.
En la edad juvenil visitó a muchos padres, y como una abeja recogió el néctar espiritual para luego producir miel espiritual, que alimentaría a muchos necesitados en sanar. En 1954 él tuvo que ir al santo convento "Filofeo" y someterse al Starez Simeón. En el año 1956, el Padre (en griego se le dice papa al padre) Simeón lo tonsuró con la pequeña "sjima" monacal con el nombre de Paisio, en honor al metropolitano de Cesárea, Paisio II, con el cual eran oriundos de Tarassa de Capadocia.
En el convento "Filofeo", el Starez Paisio siguió con el mismo modo de vivir del monasterio "Esfigmeno," o sea, ejercía el amor al prójimo y ayudaba a los hermanos con todas sus fuerzas. Es característico el siguiente hecho: uno de los hermanos cayó en un gran pecado y tenía vergüenza de confesarse. En consecuencia se encerró en si mismo y, desesperado, tenia la idea del suicidio. El Starez, que estaba al tanto, hizo lo siguiente: una vez, estando a solas, comenzó a contarle que él tenía diversos pecados y entre estos nombró el pecado del hermano caído. Por desgracia, este hermano no tenia pensamientos buenos, y al escuchar esto, no supo ayudarse a si mismo y dirigir su alma a la confesión, — comenzó a correr la voz entre los monasterios sobre Paisio, que él no merecía respeto y amor y tenia muchos pecados, y contaba palabra por palabra lo que le había dicho el Starez. Naturalmente, el Starez no se justificó por ello. Pero, los padres comprendieron en esto un acto de plenitud de amor y ellos mismos lo justificaron y lo elogiaron..
Diariamente él se preocupaba por purificar su alma. No pedía nada a Dios, ya que entendía bien, que el Señor, a través del santo bautismo ya le había otorgado la gracia del Espíritu Divino, que lo representa todo. Por eso no tenia envidia de los dones de otros padres, sabiendo que desde el santo bautismo los tenía en su alma. No se ponía orgulloso por el hecho de estar seguro, que los tenía, y reconocía ¡que eran los dones de la gracia Divina! Se preocupaba solamente como por medio del amor y la humildad hacer activa en si mismo esta gracia del Espíritu Santo, y por ello trataba de purificar su alma.
Así purificaba su alma, en primer término, de todo vestigio de pensamiento malicioso y trataba de tener solo buenos pensamientos. . Cualquiera podía notar con agrado, cómo, sin esfuerzo y por la Gracia, que "no piensa lo malo" — fluían de su alma (hasta en circunstancias adversas) pensamientos benignos, y con esto cubría los errores y pecados de otros, tal como se ve en el siguiente ejemplo:
En un monasterio un hermano decía algunas cosas que se consideraban como seducción. Los laicos que lo escucharon se tentaron y una vez preguntaron al Padre Paisio: "en tal monasterio un hermano dice tales y tales cosas. ¿Que pasa?"El Starez sin demora les contestó: Fíjense en si mismos y no condenen. Este hermano es venerable, pero cuando en el monasterio hay visitas, simula ser "necio" para recibir la recompensa Divina." Así los peregrinos se tranquilizaron.
Encontrándose en el monasterio "Filofeo," porque iba al hermitario a lo del padre Cirilo le pidió consejos en distintas ocasiones. El padre Cirilo, por la gracia de Dios, le ayudaba en todo, y a menudo resolvía los problemas del Starez, antes de que se los hubiera contado. Siempre tenia el "aviso" de Dios, de que el Starez venia por consejo, y lo esperaba con la respuesta ya lista. Hasta, a veces, le daba la respuesta subrayada en el texto de algún libro, y cuando venia el staretz, le mostraba la respuesta, y él después de recibir la bendición se iba, habiendo recibido la utilidad y lleno de alegría.
En 1966 el Starez se enfermó y fue internado muchos meses en el hospital "Papanicolau," donde le sacaron gran parte de los pulmones.
La Providencia Divina hizo, que el Starez conociera a las hermanas del sagrado isijastirio de s. Juan el Teólogo en Suroti (Suroti — un lugar pintoresco a unos 20 km. de Saloniki, Macedonia). En este periodo (de la enfermedad del Starez en 1966) el sacerdote del templo de santa Sofía en Saloniki, p. Policarpo Madzaroglu, supo de la enfermedad del Starez.
Al Starez lo internaron en el hospital para operarlo, y el p. Policarpo pidió a las hermanas espirituales, que se encontraban bajo su dirección y se preparaban para ser monjas, para ayudar al Starez en todo lo que necesite durante su permanencia en el hospital. Hacía falta donar mucha sangre, y las hermanas dieron la cantidad necesaria, porque los parientes del Starez no estaban cerca ( por su voluntad).
Al convento "Stavronikita" el Starez llegó en el 1968. Allí ayudó mucho, tanto en su renovación, como en la fundación espiritual de la hermandad.
En la celda de la Santa Cruz, no lejana de "Stavronikita," era confesor el padre-Tikhon (nacido en Rusia en el año 1884). Tenía muchos dones espirituales y cumplía grandes hazañas monásticas. El padre Paisio venia a menudo para pedirle consejos al p. Tikhon, y ayudaba en la Divina Liturgia como salmista. Muchas veces el servicio se interrumpía porque el p. Tikhon entraba en trance de contemplación espiritual, que podía durar hasta media hora. Veía como él confesaba (pedía, solicitaba, reconocía) a Querubines y Serafines, que glorificaban a Dios. En este tiempo el p. Tikhon tonsuró al Starez en la gran sjima angelical. 10 días antes de morir, el p. Tikhon pidió al Starez, que viniera a ayudarlo en sus últimas horas. El Starez atendió al moribundo con gran auto sacrificio, ofreciendo toda la ayuda que necesitaba. El p. Tikhon decía: "Tu Paisio y yo tenemos el precioso amor. Mi dulce Paisio, hijo mío, vamos a tener el amor por los siglos de los siglos."
El problema serio con la salud del Starez comenzó en el 1969. Sufría una enfermedad respiratoria con fiebre alta, fuerte tos con secreciones, que lo debilitaron mucho. Los médicos pusieron un diagnostico erróneo — la presencia de tuberculosis. Así el Starez necesariamente tuvo que tomar, muchos remedios contra la tuberculosis, lo cual lo debilitó mucho por sus acciones colaterales.
Después de la operación y de tomar tantos antibióticos fuertes, se enfermó de falsa colitis con fuertes dolores de abdomen, y como resultado, una particular sensibilidad a los alimentos: la mayoría de los cuales le causaban desarreglos digestivos y dolores.
El Starez se cansaba mucho. Continuas visitas de peregrinos, la carga de congojas y problemas de mucha gente, que él hacia suyas, el pesado cansancio por preocuparse por ellos, lo agotaban. Además él dejaba muy poco tiempo para su descanso nocturno, ya que oraba también de noche.
El Starez aprendió a hacer unas pequeñas imágenes metálicas, que el mismo cortaba. Estos iconos (Crucifijos, la Virgen, san Arsenio de Capadocia) las distribuía como "bendición" entre los peregrinos. Este trabajo le agregaba mas cansancio, sobre todo durante la preparación, cuando hacia falta hacer fuerte presión Con eso, el paulatinamente se enfermó seriamente de una hernia inguinal. También en esta dolencia el Starez demostraba una gran paciencia. Se negaba a operarse, tratando sin resultado, de tapar él mismo la brecha de la pared abdominal. Le dolía estar sentado y mas todavía el estar parado. Recuerdo, que en este estado de salud, él, durante sus visitas al isijastrio de san Juan, estaba obligado a estar parado durante muchas horas, mientras daba bendiciones a la gente. Se ponía pálido y sudaba de dolor, pero nunca se sentaba mientras pasaba la fila casi infinita de fieles.
Cerca del 1988 surgió otra dificultad en el intestino del Starez. Aparecieron fuertes diarreas, a pesar del tratamiento. Los médicos le recetaron arroz, te europeo, etc., pero las diarreas no cesaron..
Entonces el Starez sospechó, que algo de lo que usaba todos los días, le hacia mal, probablemente el agua. Fue a inspeccionar la fuente de agua, la que sacaba con una manguera .El Starez observó que la fuente de agua estaba muy sucia. Cuando la limpió, las diarreas cesaron.
Un tiempo después apareció una leve hemorragia en el recto, la cual aumentaba y se hacia mas frecuente. A pesar de las indicaciones de los médicos, él no quería hacerse los estudios. Los médicos por no tener esos estudios, suponían que era colitis, o hemorroides, o un tumor canceroso. Proponían diversas cosas y daban diferentes consejos, a los cuales el Starez no hacia caso, ya que sabia por experiencia, que todos los remedios tenían efectos secundarios. El decía: no desprecio los remedios, pero no los tomo, porque con los remedios tapamos un agujero y abrimos otro, así nunca se termina el problema..
Cuando yo estaba en el monasterio, cumpliendo labores de paramédico, una vez le dije al Starez: Geronta, (así los fieles griegos se dirigian al Starez) le traje vitaminas y hierro, que le van a ayudar a levantar un poco el nivel de la hemoglobina.
Pero él contestó: Creo, que el hierro es inútil para mi. El p. Teoclito que está construyendo un monasterio, está juntando todo el hierro; déjaselo para él. Prefiero el acero para mí! — y trajo un vaso de agua, puso una tableta efervescente de vitaminas y sonriendo me dijo: — todo se pasará cuando esté debajo de la tierra! — acercando el vaso a mi a la manera de brindis, agregó: ¡vamos, padre, por un buen reposo!
Viéndolo en tal estado, me arrodillé delante de él y le rogué ir a Salónica para que los médicos le hicieran los estudios necesarios El. Starez me levantó y dijo:
Escúchame, padre mío, este estado ayuda mucho a la vida espiritual, por eso no es conveniente evitarlo Estas son las causas por las cuales yo no quiero salir para hacer los análisis:
  1. Cristo ve mi estado, y como El es el mejor médico, debemos confiar en El absolutamente. Si esto fuera para nuestro bien, El actuaría y nos sanaría.
  2. Como pienso que en el intestino se formó un tumor, mejor seria no tocarlo para no empeorar más el estado.
  3. Ahora todo el mundo sufre de tres cosas: cáncer, enfermedades síquicas y divorcios. Cada semana recibo muchas cartas donde me escriben sobre estos problemas. Desórdenes síquicos serios no tengo, — decía él sonriendo, — tampoco tengo algo que ver con divorcios y distribución de bienes, entonces... por lo menos tengo cáncer, para que el mundo se consuele. Esta mal, cuando todo el mundo sufre, y hay alguien, que no tiene nada. En cambio ahora, gracias a Dios, todo esta bien;
  4. ¡Dios se conmueve!, cuando alguien tiene cáncer o grandes problemas, y a pesar de ello no se preocupa por si mismo, sino que ruega a Dios por los otros. Así, en todo caso, el hombre tiene la oportunidad de decir a Cristo: "He aquí, yo no me intereso por mi mismo y no pido nada, pero Te ruego ayudes a los otros." Y Dios ayuda. Por eso, padre mío, no te preocupes mucho por mi.
En este mismo periodo de la Gran Cuaresma del 1993, teniendo frecuentes hemorragias, su hemoglobina estaba muy baja y se desmayaba con frecuencia... A menudo perdía el conocimiento en cualquier lugar donde estuviera parado. Pero no se desanimaba. A la enfermedad le contraponía mucha paciencia, resistencia y valentía. En la mitad del mes de abril lo operaron para reconstruir el recto. Después de unos días la tomografía demostró que las metástasis se extendieron al hígado y a los pulmones.
Los médicos avisaron que el pronóstico era malo y que viviría como mucho cuatro meses. Escuchando esto, el Starez dijo sonriendo: "¿Bien, no será antes? ¿Tengo que esperar tantos meses?"
El Starez decidió firmemente volver al Monte Santo y el día 13 de junio, preparó todo para ello, pero le subió la fiebre con el ajetreo, y tuvo que posponer el viaje. El estado de su salud empeoraba continuamente. Los médicos avisaron que le quedaban 2-3 semanas de vida .El Starez dejó de recibir visitantes y empezó a prepararse para el gran viaje. El 9 de julio recibió a un obispo y le pidió que leyera por él una oración.
El 11 de julio, el día de santa Eufimia, el Starez comulgó por última vez, de rodillas al lado de la cama. Las últimas 24 horas estuvo muy tranquilo, aunque sufría mucho, pero con resignación aguantaba todo. El único remedio que tomaba era la cortisona.
Desde la noche del lunes al martes (11 al 12 de julio) fue un martirio para el Starez. Comenzaron a enfriársele las extremidades y tornársele cianóticas, le faltaba la respiración, pero el corazón todavía trabajaba bien. A la mañana siguiente bajó la presión arterial y su respiración se hizo más lenta. Se hizo claro que el final se acercaba. Vinieron las hermanas del convento para recibir la última bendición. El martes, 12 de julio entregó su alma beata, humildemente, con tranquilidad al Señor, a Quien amaba y servia desde su juventud.
El Starez fue sepultado en el monasterio de San Juan El Teólogo en Suroti de Solun. Algunos se preguntaron porque el Starez se quedó a morir allí, y no fue sepultado en el Monte Santo.


Mencionamos aquí algunas enseñanzas y relatos del p. Paisio, porque pueden ser útiles a la gente laica, que vive en el mundo. Estas lecciones renuevan y forman en las almas el fuego espiritual, casi evaporado en nuestros días. Por todas partes reina el espíritu mundano y de alboroto.


Hacia donde dirigirse.
El Starez enseñaba:
Tu meta que sea la purificación del alma y la total sumisión de la mente a la gracia Divina. Para esto, siempre ora, aprende, y humildemente recita la oración de Cristo, teniendo presente, que tú tienes una necesidad absoluta de la misericordia Divina.
Si actúas así, a su debido tiempo llegará la gracia de Cristo. Solo, que para que llegue, hay que de alguna manera "demostrarle" a Cristo nuestro amor y humildad, ya que solo con eso El otorga Su gracia. Además es necesario que el transmisor y el receptor (o sea, Cristo y nuestra alma) tengan una misma frecuencia: lo que dice Cristo, hagámoslo nosotros y lo que pedimos a Cristo, que lo haga El. Hay que tratar de semejarse a El en nuestros pensamientos y actos. Sin esto en vano se quemaran las baterías de nuestro receptor (o sea, serán inútiles las genuflexiones, rosarios, ayunos, etc.).
  • Para que se te ilumine el alma lee todos los días el Nuevo Testamento.
  • Preocúpate cada día de purificar tu alma.
  • Aspira hacia la verdad Divina y no a la verdad lógica, basada sobre argumentos mentales, ya que, solo de la verdad Divina viene la gracia de Cristo.
  • reflexiona primero en todo lo que te propones hacer, si es que así lo quiere Cristo, y así actúa según la voluntad del Señor.
  • Tu palabra "Si", que sea "si," y lo que "No," que sea "no."
  • Preocúpate siempre por hacer el bien a tu prójimo, y no a ti mismo.
  • No mires lo que hacen otros, y no te sometas a pruebas, para no condenar.
La verdad humana y la Divina.
A la pregunta, que es la verdad Divina, el Starez contestó con los siguientes ejemplos.
"Digámos, dos personas están a la mesa, comiendo. Tienen adelante un plato con diez damascos. Si uno de los comensales por gula come siete y deja al otro tres, es injusticia. Si él dice: mira, somos dos, hay diez damascos. A cada uno le corresponden cinco. Comerá cinco, y los otros cinco los dejará para el otro — actuará en forma justa, o sea, según la verdad humana. Para defender sus derechos humanos, la gente muchas veces toma abogados y juzga a otros.
En cambio, si el hombre ve, que al otro le gustan los damascos y, simulando que no le gustan a él, comerá uno o dos, y dirá al amigo: "Hermano, come los restantes, ya que no me gustan demasiado," — en este caso él actuará según la verdad Divina. En el plano de las relaciones humanas, él, voluntariamente, sufrió una perdida, resultó como menoscabado,. pero por su amor y generoso sacrificio será recompensado y recibirá en exceso, en abundancia, la gracia Divina.
Voy a relatar otro ejemplo para mejor comprensión de lo que es la verdad Divina. Supongamos, que viene un hermano y me dice: "¡Geronta, esta celda es mía! Por eso levántate rápido y ándate. Busca un lugar donde quieras, — necesito esta celda." Entonces, si me guío por la verdad Divina, estaré de acuerdo con él, y hasta humildemente le agradeceré el haberme permitido vivir un tiempo en su celda. En cambio, si voy a actuar según la verdad humana, no accederé a sus exigencias, comenzaré a discutir con él, enojarme e insultar, hasta que demuestre en un juicio que tengo razón y que la celda era mía.
Un cristiano verdadero no debe ni juzgar, ni enojarse, ni litigar con otros, hasta si estos le quitan su vestimenta. Ya que existe solo una diferencia entre verdaderos cristianos y los no creyentes: los cristianos siguen la ley de la verdad Divina, que es humilde y que cede, mientras que los no creyentes siguen a la verdad humana, basada en el amor propio.
La verdad humana tiene muy poco valor ante la verdad Divina.
Nuestro Señor Jesucristo fue el primero que realizó la verdad Divina. Cuando Lo acusaban, no se justificaba y cuando Le escupían, no protestaba, cuando Lo martirizaban, no amenazaba, todo lo aguantaba con paciencia, calladamente. El no se defendió cuando le quitaron Sus vestidos y Lo colgaron sin ropas en la cruz — para el oprobio ante la muchedumbre. Y en este ejemplo de humildad, lo mas instructivo para nosotros se muestra en que El, no solo buscaba la defensa de la ley, sino justificaba a Sus perseguidores ante Su Padre Celestial y oraba por ellos: "Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen" (Luc. 23:34).
Para vergüenza nuestra, no tomamos el ejemplo de nuestro Salvador, Dios encarnado, y no cesamos de juzgar a otros y también a discutir por cualquier pequeñez. El resultado es, que nuestra "verdad" humana lleva a un gran error. Y lo que afirman algunos, que es erróneo permitir a los sinvergüenzas desfalcar nuestra propiedad, — no es otra cosa que un pretexto cómodo para poner su propio bien por encima del bien del prójimo. Si nosotros, dejando de lado la oración y la purificación del corazón, comenzamos a camorrear con la gente, llevarla a los tribunales, se verá claramente, que hacemos que los objetos de la vida sean mas importantes, que nuestra propia salvación. Y lo que es mas horrible todavía, — los ponemos por encima del mismo mandamiento de Cristo (Luc. 6:26-29).
Concluyendo su explicación, el Starez dijo :así como el heno y el fuego no pueden estar juntos, así no se pueden encontrar al mismo tiempo en el alma las dos verdades distintas: la Divina y la humana. El que cree en la verdad Divina, no se ofusca cuando lo ofenden y no busca justificación en caso que fuera condenado, sino que recibe las falsas acusaciones, como si fueran verdaderas, no se preocupa de convencer a los calumniadores, sino todavía le pide perdón.

El relato de un peregrino.
Nuestra familia en Grecia vivía pobremente. Nuestro padre tenía 5-6 lotes de tierra que cultivaba y de ello vivíamos. Inesperadamente él murió y nosotros los cinco hijos quedamos solamente con nuestra madre. Mis hermanos se pusieron de acuerdo sobre la herencia, o sea, en cual sería el lote que tomaría cada uno de nosotros, ya que nuestro padre no había dejado testamento. Así que nos sentamos y mis hermanos comenzaron a discutir en quien tomaría el lote mayor, y quien — el mas fértil. Siendo yo el menor y el más tímido, me senté aparte, esperando lo que mis hermanos me darían. Cuando ellos dividieron entre si los campos buenos, me destinaron el lote en un lugar muy apartado y desértico. El terreno allí era completamente estéril, arenoso, donde podían crecer solo las malezas. Me dolió, que me menoscabaran así, pero les agradecí sin reprochar la injusticia.
Varios años después me casé, y como no podía quedar en Grecia por las dificultades económicas, con mi esposa me fui a Alemania. Allí, con la ayuda de Dios armé mi propia empresa y con lo que ganaba alimentaba mi familia — sin ayuda de nadie. Habiendo vivido en Alemania 20 años, y teniendo ahorrado un modesto capital, decidimos volver a Grecia y allí continuar con nuestra empresa. Del lote, que me dejaron mis hermanos como herencia, nos olvidamos como la de una cosa inútil. ¡Pero Dios no lo olvidó!
¿Que pasó? Durante nuestra ausencia, en la región de mi lote desértico se construyeron muchos grandes hoteles y firmas turísticas; de manera que los precios de la tierra subieron mucho. Resultó, que nuestro lote arenoso quedó en el medio de varios edificios grandes, y por él ofrecían un precio alto.
Como se acostumbra, lo entregué para la venta en remate, y como muchos lo querían comprar, el precio subió a varios millones. Naturalmente, lo vendí al que propuso el precio mayor. Ahora, viviendo con total bienestar, vine a ver al Starez con el fin de donar con generosidad para obras de misericordia. — "Aconséjeme, Geronta, cuanto y para que fin puedo donar."
Cuando el peregrino terminó su relato, el Starez le preguntó:
— ¿Y que hacen tus hermanos?
— Cultivan sus lotes y de eso viven.
Bien, concluyó el Starez, — ¡en todas partes triunfa la verdad Divina! Ella puede tardar un poco, pero nunca sucede que no triunfe. Por eso, el Señor nos exige, que la verdad nuestra sobrepase la verdad de los fariseos, ya que éstos se limitaban a la verdad humana...
El Starez nos explicó, que cuando no tenemos razón, Dios no acepta nuestras oraciones — no importa cuantas inclinaciones y vigilias hagamos. Nos juntamos y juzgamos a nuestros hermanos, y después, hacemos oficios religiosos... En vano gastamos las baterías. Dios no nos escuchará hasta que no nos corrijamos.
Cada uno debe fijarse en sí mismo, en lo que uno hace, y no meterse en cosas ajenas. Dios no nos quiere ver de otra manera. Pero si nos preocupamos más por el bienestar de nuestros hermanos, que por nosotros mismos, entonces actuamos de acuerdo a la verdad Divina, y Dios al verlo se va a preocupar por nosotros y por nuestras necesidades.


Providencia Divina.
Providencia es la preocupación de Dios por su creación. Todo lo que acontece por la providencia Divina es espléndido, es de la mejor manera y no puede ser mejor. De que El provea bien, cada uno puede cerciorase a partir de los siguientes razonamientos:
Siendo benévolo, Dios provee y se preocupa por Su creación, porque si no lo hiciera así no seria benévolo. Tanto los hombres, como los animales, privados del don de la palabra, por naturaleza cuidan a sus hijos; el que no lo hace es considerado malo. Como Dios es Sabiduría, El manifiesta de manera perfecta la preocupación por Su creación. Observando atentamente las obras de la providencia Divina, no podemos no maravillarnos de la benevolencia Divina. Por eso debemos glorificarlo y aceptar con sumisión Su cuidado por nosotros, a pesar de que algunas veces los caminos de Su providencia no son del todo comprensibles para nosotros.


Ejemplo de ayuda milagrosa.
Sobre este tema el Starez relató lo siguiente: Cierta vez tenía que viajar a un lugar. Para gastos de viaje necesitaba cerca de 1000 dracmas, pero no tenía ese dinero. Mientras pensaba donde conseguirlo, un hermano le trajo una carta con el giro, justo de 1000 dracmas. La carta no tenia firma. En lugar de la dirección del remitente estaba escrito: "Remitente: Pantanassa," — o sea "Reina de todos."
Al ver como el Señor se preocupó por mi, lloré y agradecí al Señor y a la Santísima Virgen. Vi muchos milagros en mi vida. Cosa admirable: si no nos preocupáramos de nosotros mismos sino solo del Reino de Dios, el Señor no nos dejaría ni percibir, que tenemos necesidades! En realidad, este giro había sido enviado antes de que yo supiera que voy a necesitar el dinero. Dios, como Padre bondadoso se ocupa de nosotros antes de que necesitemos algo; y también, antes de que pidamos, Su providencia se preocupa por nosotros. De parte nuestra, solo es necesario confiar en El.
"A veces me llega un pensamiento, en el cual no me detengo. Por ej., que se esta acabando el vino para la Liturgia y sería necesario conseguirlo. En seguida aparto esta turbación de mi mente, diciéndome: "Seguro que mañana u otro día me lo traerán." Y así pasa. Entonces me extrañó mucho, porque el que lo trajo, supongamos de Creta, lo había preparado ¡varios días antes de que yo lo necesitara!
De esto queda claro, que Dios vela por nosotros todavía antes de que llegue el momento que nos demos cuenta de las cosas que nos faltan, y que nos pongamos a pedírselo a El, como está escrito: "Vuestro Padre sabe de que cosas tenéis necesidad, antes que vosotros pidáis... así que no os afanéis por el día de mañana..." (Mat. 6:8; 33-34).
"Nuestra tarea y preocupación consiste en complacer a Dios y en ayudar a nuestro hermano, y todo lo que se refiere a nuestro bienestar, debemos dejarlo a la voluntad Divina — ya que esto, es asunto de Dios. El desea que haya armonía espiritual, y si al trabajar para El, confiamos en El en forma despreocupada, entonces Dios va a velar por nosotros. Esto nos lo enseña el Apóstol, cuando escribe: "Echen toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros" (1 Pedro. 5:7).
"Quien vive con sencillez piensa en si mismo con humildad y siente la necesidad del cuidado paternal de Dios, dejando a El todas las preocupaciones sobre uno mismo. En este caso, el benévolo Dios, viendo que esta alma en todo confía en El, y no confía en si misma, la cubre con Su providencia y misericordia. Entonces el alma ve claramente la ayuda Divina y se regocija.
Dios quiere que el alma sea sencilla sin dudas, ni preguntas. Que sea infantil, y que sea como el de una criatura que espera todo de sus padres. Por eso el Señor dijo: "Si no se vuelven y son como niños pequeños, no pueden entrar al Reino Divino." Es menester pedirle ayuda a Dios con toda simplicidad, confesarle nuestra debilidad, y así podremos liberarnos de toda preocupación sobre nosotros mismos. Como la sombra sigue al cuerpo, así a la fe y a la sabiduría humilde le sigue la misericordia Divina.

Lo que pasó con un devoto, que dudaba de la providencia Divina.
Para convencer a sus visitantes de que Dios realmente cuida siempre a la gente y dirige todo hacia lo mejor, Starez relató el siguiente caso.
"A un devoto le dolía el alma, viendo muchas injusticias en la vida le pidió a Dios que le revele porqué a menudo la gente piadosa sufre males y persecuciones, y al mismo tiempo, los pecadores y ateos triunfan y prosperan. Durante largo tiempo él rogó a Dios resolverle este misterio sobre los caminos de Su Divina providencia y explicarle el enigma de una aparente contradicción de lo que debe ser y lo que acontece. Por fin escuchó una voz, que le decía:
— No te metas en lo que sobrepasa tu entendimiento y no trates de penetrar en los misterios de los juicios Divinos, ya que son un abismo inconcebible. Condescendiendo al dolor de tu corazón, el Señor te va entreabrir Su providencia de uno de los casos de la vida. Presta atención a lo que verás.
Y he aquí, como en una visión, este starez se sintió sobre la tierra y fue llevado por una misteriosa corriente de aire a un prado cerca de un camino. Del otro lado del prado pasaba un arroyo y había un árbol viejo. Se le ordenó esconder en el hueco de este árbol y observar lo que iba a pasar.
Pronto al arroyo llegó a caballo un hombre rico. Paró allí para tomar agua y descansar. Disponiéndose sobre el pasto, él sacó del canasto una bolsita llena de monedas de oro. Habiéndolas contado, repuso la bolsita en el canasto y sacó la comida para reforzarse. No se dió cuenta de que, al sacar la comida la bolsita cayó sobre el pasto. El hombre rico comió, se recostó para dormir y luego subió al caballo y siguió su camino, sin darse cuenta que la bolsita había quedado sobre el pasto.
Pronto al arroyo se acercó otro caminante. Vió la bolsita con monedas de oro, la recogió y alegre se fue.
Después de corto tiempo, apareció un tercer hombre, delgado, mal vestido — aparentemente un mendigo. El también paró al lado del arroyo, tomó agua, sacó un panecillo y se sentó para reforzarse. Todavía no había terminado de comer, cuando llegó al galope el primer hombre, el rico que perdió su bolsita. Rojo de cólera, atacó al mendigo, exigiendo la devolución de las monedas de oro. Naturalmente el pobre, no sabiendo de que se trataba, se negó y aseguró al rico que nunca vió sus monedas de oro. El rico no le creyó al pobre y, perdiendo el control, comenzó a pegarle cruelmente, hasta que lo mató. Revisando sus ropas, él no encontró nada, y compungido se fue.
Observando todo lo que había pasado desde el hueco del árbol, el asceta comenzó a llorar y compadecer que en vano pereció el mendigo. Y de nuevo rogó a Dios: ¿"Señor, que significan estos hechos?¿Como puede Tu benevolencia permitir semejante injusticia? El rico por falta de atención perdió sus monedas, un hombre fortuito las aprovechó y un pobre inocente pagó con su vida."
Entonces, el Ángel del Señor bajó del cielo y contestó:
No te aflijas y no pienses que esto pasó contra la voluntad de Dios. Todo en la vida acontece o por connivencia Divina, o para educación de la gente, o para la edificación Divina. Escucha: el que perdió las monedas de oro — es el vecino del hombre que las encontró. El tenía un jardín, que valía 100 monedas de oro. El rico, siendo ávido de plata, lo obligó a venderle el jardín por la mitad de su costo. Siendo vulnerado por el rico y sin defensa, comenzó a pedir ayuda a Dios. Dios arregló, para que él encontrara las monedas de oro y así recuperara lo debido.
El pobre, que aparentemente sufrió injustamente, en su juventud cometió un asesinato. Luego, sinceramente se arrepintió de este pecado, y la vida restante se comportó según la voluntad Divina. Perosufriendo en el alma por su gran pecado, rogaba a Dios enviarle tal muerte, que le permitiera pagar el pecado por haber asesinado una persona inocente. Ciertamente, el propicio Dios lo había ya perdonado, viendo su total corrección, pero permitió una muerte violenta, para darle la corona del martirio, tal como él pedía.
Finalmente, el rico ávido, que perdió las monedas de oro, fue castigado por su amor al dinero, porque Dios lo dejó caer en un gran pecado de asesinato. Quebrantado por lo sucedido, él volvió en si y con gran congoja empezó a arrepentirse. Luego distribuyó sus riquezas, dejó el mundo y se hizo monje en uno de los monasterios.
¿Así, en cual de los tres acontecimientos tu ves la injusticia, o un destino ciego? Por eso ponte humilde ante Dios y en adelante no investigues sobre Sus juicios, ya que El todo lo hace con justicia y lo lleva hacia lo mejor.
Terminando este relato, Starez citó las palabras del Salmo: "Justo eres Tu, oh Dios, y rectos Tus juicios" (Sal. 119:137).


Milagroso saciar del hambre.
Starez vivía en aquel tiempo en la celda de la Santa Cruz del monasterio Stavronikita. Era el domingo, que la Iglesia llama "del ciego." El Starez estaba acostado enfermo y extenuado, tanto por la dolencia, como por los ayunos. Salió al patio abatido, porque no tenia nada con que restituir sus fuerzas.
Mirando hacia el mar, vió sobre el horizonte elevarse un punto negro, que volaba en dirección a su celda. Pronto pudo distinguir un ave, semejante a un halcón o águila, que llevaba en sus garras un gran pez. Acercándose a la celda, el ave soltó al pez, que cayó a los pies del Starez.
Entonces el Starez fue a la capilla de su celda, y después de orar se convenció de que no era una tentación, sino misericordia Divina. Glorificando a Dios, agradeció también a la Virgen por Su preocupación por él. Después preparó pescado frito, lo comió y restableció sus fuerzas.
Durante un tiempo el Starez vivió en el hermitario del monasterio de Iver. Comenzando el ayuno anterior a la festividad de la Asunción. Habían pasado ocho días, durante los cuales no había comido. Al día noveno un anciano monje le pidió que le ayudara a transportar sus cosas al monasterio. A pesar de su debilidad, el Starez se puso a llevar las cosas del monje. Pero, cuando volvía se sintió extenuado y mareado. De repente apareció ante él un joven luminoso y le dio un canasto con frutas frescas — que no eran de la temporada. El Starez le agradeció y el joven desapareció. Persignándose, el Starez comió algunos frutos y sus fuerzas se recuperaron completamente. El entendió que estas frutas le fueron traídas por un Ángel, y le agradeció al Señor.

Sobre la oración.
— Hay que orar por otros con contrición y dolor del alma. Esto el alma lo puede lograr, humildemente si se considera culpable de lo que pasa con los prójimos.
— ¿Pero Geronta, como puede Ud. sentirse culpable, cuando, por ej., alguien se divorcia de su esposa en Atenas?
Y el Starez dice— "He aquí, lo que me digo: Si yo fuera un Santo, como eran los antiguos padres, y pidiera a Dios la gracia de la unión de ellos, y que se amen el uno al otro, entonces Dios, que prometió escuchar a los Santos, les ayudaría. Por no ser yo un Santo, Dios no me escucha. Por consiguiente soy culpable de la familia que se divorcia, y de todo otro mal que sucede. Así no culpo a nadie, sino que solo a mi mismo: entonces ¡Dios ayuda!"
También el Starez decía: "El rosario — es como la manija de encendido manual de un mecanismo. Dando varias vueltas, calentamos el motor y comienza a trabajar solo. Algo semejante pasa con la oración, con el rosario: pronunciamos los rezos, y el alma se calienta , hay que rezar sin parar el rosario, hasta que se derritan los hielos espirituales, para poner en acción el mecanismo espiritual y el corazón por sí solo va a orar."
El Starez dijo: "Debemos orar en todas partes. Una vez un conductor golpeó a un niño con su auto. El niño quedó ileso porque el chofer oraba durante su manejo." — "Como las naves en peligro mandan la señal SOS, así el hombre debe orar siempre: "¡Señor Jesucristo ten piedad de mi!" La oración debe ser simple."
La oración necesita una preparación Y el Starez siempre aconsejaba: "Antes de la oración, hay que leer unos renglones del Evangelio o Patericon. Así se calentará vuestro pensamiento y lo trasladará al país espiritual."
"Los traidores, que debilitan la oración son — la sequedad espiritual y la frialdad. Contra ellos hay que usar oraciones cortas, y principalmente la oración de Jesús, lectura de las Sagradas Escrituras y libros espirituales. También nos alejan del pecado y nos ayudan los pensamientos sobre la muerte, juicio, paraíso, infierno y beneficios Divinos. Dios observa nuestro corazón y verifica hacia donde se inclina. De esto vendrá el miedo a Dios, la visión de su estado, rechazo de pensamientos y sentimientos malos y manutención de pureza moral. Siempre vamos a controlarnos y, así nos arrepentiremos de pecados pasados y sabremos de nuestra debilidad. Pero no vamos a perder la esperanza de la salvación."
Dijo el Starez: "Que la mayor parte de vuestra hazaña sea la oración, ya que ella sostiene nuestra comunicación con Dios, la que debe ser constante. La oración es el oxigeno del alma, su necesidad es constante, y no debe ser considerada como una obligación pesada. Para que la oración sea oída por Dios es necesario que proceda del corazón, que se haga con humildad y profundo sentimiento de nuestra pecaminosidad. Si la oración no es de corazón, — no tiene valor alguno. Dios siempre oye la oración del hombre, que espiritualmente se encuentra desolado. Una lectura atenta de las Sagradas Escrituras ayuda mucho a la oración, calienta el alma y lleva al orante al país espiritual."
El Starez recomendaba: "Huir de un enemigo muy fuerte: el charlar con la gente. Como una nube cubre al sol, así la charla oscurece el alma. La oración es un descanso. El alma no se cansa rezando, porque conversando con Dios, ella descansa. Solo la oración de corazón, es verdadera oración, ya que se produce con dolor y trae resultados. Orando, debemos permanecer con humildad y la simplicidad de una pequeña criatura, para ser dignos de la preocupación Paterna. Reconozcan su flojedad e iniquidad para que sea cubierta por la compasión Divina. Aquel que siente su pecaminosidad y suspira desde la profundidad del alma, es superior a aquel que puede resucitar a un muerto y con su enseñanza ayudar a todo el mundo. El que llegó a conocer su debilidad espiritual — llegó a la humildad perfecta.
En su libro sobre los ascetas del Monte Santo el Starez escribe: "Una tranquila oración nocturna trae gran provecho por su quietud y es muy útil para nuestro crecimiento espiritual. En forma semejante, una lluvia nocturna, tranquila, ayuda mucho a la germinación de las plantas. ¿Quieres que tu oración se torne de corazón y sea aceptada por Dios? Haz del sufrimiento del prójimo — tu sufrimiento. Hasta un suspiro de corazón hacia tu prójimo, trae frutos reales. La notificación Divina, de que la oración fue aceptada, es el consuelo que siente el hombre después de la oración."

Hazañas en la vida espiritual.
El Starez nos exhortaba: "Los años pasan, la gente envejece, no hay que detenerse en la encrucijada. Elijan la cruz que corresponda y llévenla por uno de los dos caminos de nuestra Iglesia. Sigan a Cristo en la crucificación, si quieren alegrarse con la alegría de Su Resurrección." Los dos caminos son, — o el matrimonio, o la vida monástica. "Es dulce el pan después del ayuno; es dulce el sueño después de la vigilia."
A la pregunta de que libros debe leer un cristiano,el Starez contestó: "¿Que es mas importante: leer o cumplir? La hazaña es mas valiosa que el conocimiento."
Hablando con los seminaristas, entre otras cosas, dijo lo siguiente: "Eviten las ocasiones para el pecado. Si alguien tiene diabetes y no debe comer cosas dulces, ¿como podrá evitarlo, visitando confiterías.? Estén atentos con las tentaciones. Todo comienza por el pensamiento, que nos atrae. ¡Cuan más espiritual es servir a otro hombre y perdonarle sus errores.! El que recibe la beneficencia, siente una alegría humana, él que la otorga — una alegría Divina." Dirigiéndose a la juventud, el Starez dijo: "Solo cortando nuestras pasiones, podemos ayudar a otros a hacerlo. La oración debe realizarse junto con el corazón, y no solo con la boca."
A los hombres jóvenes el Starez persuadía: "Traten de llenar su cassette de sonidos ahora, mientras son jóvenes, sino, cuando envejezcan, junto con la música clásica, se escuchará mezclado el rock-and-roll." — "El trabajo espiritual debe empezar desde la edad temprana, ya que el hombre joven puede trabajar y tiene fuerzas para eso. Cuando envejezcan, les será difícil trabajar. Ahora me alimento con lo que junté en mi juventud. Y vosotros trabajen ahora, mientras son jóvenes.
El padre Paisio escribía: "El adolescente, que entrega todo su corazón a Cristo, y por si mismo se entrega con fe a un experimentado maestro espiritual, fácilmente se saca de encima al hombre vetusto; tal como la papa nueva se pela muy fácilmente. El hombre mayor, si no es muy simple y humilde, se parece a una papa vieja, que se pela difícilmente. Debe ser hervida, y pelada en caliente."
El Starez dijo: "Traten de cortar las pasiones y eliminar las fallas, que llenan su corazón. Todas las fuerzas del mundo se encuentran en él. Cuando cortamos nuestras grandes pasiones, fácilmente desaparecen las menores. Vivan en una constante glorificación y agradecimiento a Dios, ya que el mayor pecado es la ingratitud, y la peor persona de todos es el desagradecido."
Además el Starez decía: "Si los cables están oxidados, la corriente no pasará en cuanto limpies los cables recibirás la instrucción Divina." "Primero tengo que deshilvanar las madejas, y luego puedo tejer los rosarios... nuestros logros espirituales, igual que la salvación, dependen de nosotros. Nadie otro puede salvarnos... La mayor recompensa se recibe por la limosna. Este espíritu superior de sacrificio no lo poseen los que tienen el corazón de hielo. Pero, por suerte, ellos también tienen fermento bueno. Cuando el hombre hace algo de todo corazón, o sea, ama lo que hace, — no se cansa el alma." "El bien vence buenamente. En simplicidad anden por el camino de su vida. Una mutilación física puede hacer casta el alma... Rendimos exámenes para pasar a la vida eterna. Debemos lograr recibir, aunque sea, la nota para pasar." "Dios hace todo para el bien nuestro. Pero vamos a tener que responder, si no trabajamos en ese sentido. No nos vamos a justificar, para no poner obstáculo a la gracia Divina. Hay que servir a Dios desinteresadamente." "El mal comienza por falta de fe en la vida venidera. Una mujer piadosa y fiel vale mas que el icono de alguna santa, ya que ella personifica al icono viviente."
"Cuando un hombre se considera que realmente es el peor de todos, y exclama piadosamente aunque sea un solo rezo por él ¡"Señor, ten piedad!", este rezo, tiene la fuerza equivalente a 1000 rezos de "¡Señor ten piedad!" de otras personas, que carecen de humildad. La oración debe trasformarse para nosotros en una continua necesidad. Tenemos que orar por los que necesitan la oración y por todo el mundo. Dividiremos nuestra oración en tres partes: una — por nosotros mismos, otra — por los seres vivientes y la tercera — por los difuntos. Debemos regularmente entregar por escrito nuestros nombres en los servicios religiosos (proscomidion) para que el sacerdote los mencione ante la sagrada mesa de sacrificio. No debemos confiarnos en nosotros mismos. La audacia es un gran escollo para la Gracia Divina. Cuando toda la esperanza la ponemos en Dios, El sin falta nos ayudará!"
Un visitante del p. Paisio le preguntó ¿porque él no sentía la Divina Comunión de la misma forma, como la sentía, cuando era niño. El Starez le contestó: "Si tienes hijos, podrás entender esto. El padre da dulces a sus pequeños hijos. Mas tarde, cuando ya crecieron, ellos deberán solos comprarse los dulces. Así Dios, al principio otorga su Gracia — gratis, pero luego desea nuestra hazaña personal para sentir la Divina Comunión."
El trabajo espiritual es difícil e infinito .El Starez presentó el siguiente ejemplo: "Como una imagen santa, tallada en madera, contemplada con lupa parece inacabada, así el alma humana se ve imperfecta a los ojos del hombre cuando la mira como por un telescopio. El hombre es o — un espejo, o — una tapa de lata: sin la luz solar que la ilumine, — no brilla.
"El corazón se purifica con lágrimas y suspiros. Un suspiro con dolor del alma es igual a dos baldes de lágrimas. Lloremos nuestros pecados, esperando siempre el amor y la clemencia Divina. Sumerjamos el alma en fuentes de lágrimas. No reduzcan la oración solamente a palabras. Conviertan su vida en una permanente oración a Dios."
P. Paisio afirmaba: "La Gracia Divina— es un manantial infinito, y no se parece a una cisterna, donde con el tiempo se termina el agua. Vamos a trabajar con todas las fuerzas para lograr el paraíso, ya que sin hazaña, nadie puede entrar en él. La puerta del paraíso es muy estrecha, y no hay que creer a los que dicen, que todo el mundo se va a salvar. Es una red diabólica para que no trabajemos (en la búsqueda de nuestra purificación): pues ello es conveniente para él.
Para que la hazaña espiritual traiga frutos se necesitan varias condiciones .El Starez aclaraba así: "El que un largo tiempo cumple hazañas y no ve un adelanto espiritual — es un orgulloso y un egoísta. El adelanto espiritual esta ahí, donde hay mucha humildad que lo realiza todo. El Adelanto espiritual lo tiene aquel hombre, que siente que todo su interior es abominable e indecoroso. Una hazaña con mucho sentimiento, celo e indigencia, teniendo la esperanza puesta en Dios — es el oxigeno espiritual. Todo esto otorga la seguridad a la hazaña espiritual." El Starez enseñaba: "Vamos a cumplir la hazaña con ganas y celo para no entristecer a nuestro Ángel de la Guarda, quien, día y noche lucha duramente para entregar nuestra alma pura en las manos de Dios. No permitamos que él vaya ante Dios con las manos vacías. No entreguen su corazón a cosas vanas y temporales del mundo; no pierdan en vano su tiempo en ellas, ya que en aquel Día vamos a rendir cuentas de todo. El tiempo nos es dado por Dios para usarlo en forma debida. Entreguemos todo nuestro corazón a Dios y no a este mundo. Dios solamente exige de nosotros un corazón puro. El que entrega su corazón al mundo es enemigo de Dios."


Sobre la sabiduría de la humildad y la paciencia.
"Dios no quiere que Su creación sufra. Sin embargo a las personas se les presentan tentaciones para su perfeccionamiento. Cuando el hombre se perfecciona, entonces cesan las tentaciones.
El Starez centraba todo el trabajo espiritual del cristiano en el logro de la sabiduría de la humildad. El decía: "Dios ama mucho al hombre, sabe perfectamente el problema de cada uno y quiere ayudarle antes de que este se lo pida, ya que para Dios, siendo El omnipotente, no existen dificultades. El Señor pone dificultad, a un hombre cuando carece de humildad. Así esta única dificultad de Dios consiste en que El "no puede" ayudarle hasta que el alma del hombre no se vuelve humilde. Entonces el benévolo Dios en cierto modo se "aflige" porque ve como sufre Su creación, y El no puede ayudarle, sabiendo que lo pedido por el hombre será nocivo para él por su falta de comprensión humilde. Lo que pasa con el hombre esta absolutamente vinculado con la humildad. Vemos, por Ej., al hombre perseguido y vencido por alguna pasión. Dios permite esto, solo porque su alma tiene la mente enaltecida, o esta cercana a aceptarlo(o sea, tiene disposición para el orgullo). El hombre puede odiar las pasiones concretas, no desearlas, hasta puede verter sangre para eliminarlas, — pero no tiene ningún resultado, ya que Dios no le ayuda, y no le ayudará — hasta que él no domine su orgullo. (Porque a pesar de odiar sus pasiones concretas, es esclavo del orgullo, que lo lleva a no dejar todas las pasiones restantes).
Para avanzar espiritualmente el hombre puede pedirle a Dios amor, oración, sabiduría, obediencia y otras virtudes. Pero hay que metérselo bien en la cabeza, — que Dios no nos dará nada de lo pedido, a pesar de todos nuestros esfuerzos, si es que antes no Se lo pedimos con humildad. En cuando nuestra única meta — sea la humildad, entonces Dios nos lo dará todo gratis.
Dios quiere de nosotros una sola cosa —humildad, nada más. Lo quiere solo para ayudarnos con su Divina gracia, la cual nos la dio a través del Santo Bautismo por Su inexpresable benevolencia, aun antes que hiciéramos algo, antes de que Lo amáramos a El, y antes de nuestras hazañas. La gracia Divina nos ayuda a amar al Señor y a conocerlo. El Señor lo realiza todo — solo tenemos que tener humildad, para no interferir con la gracia Divina, y permitirle actuar. Le ponemos obstáculo por falta de nuestra humildad. Una sola cosa es contraria a la gracia Divina — es el orgullo.
El apóstol Pedro en su 1-ra epístola, cap. 5, nos hace entender bien esto — tanto en lo que nos acusa, como en lo que debemos hacer: "todos, deben estar sumisos unos a otros, revestidos de humildad; porque Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes. Humilláos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que El los exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre El, porque El tiene cuidado de vosotros" (1 Ped. 5:5-7).
Si nos examinamos y nos decidimos por esta única obra — la humildad, entonces, para todo lo restante se nos otorga la benevolencia de Dios. En cambio, cuando nos ocupamos de lo que sea, y no de la humildad, no sabemos adquirir nada bueno. Lo único necesario: la humildad del corazón para que entre allí el reino de la gracia Divina.
Sobre el tema de las pruebas el Starez escribía: "Aquellos que nacieron inválidos, o se hicieron inválidos por culpa de otros, o por su propio descuido, si no murmuran y con humildad glorifican a Dios, y viven con Cristo, serán incorporados como confesores. "...Hay en el mundo un gran mal, que dejamos sin notar: es la ignorancia de la providencia Divina. Debemos saber que Dios nunca nos permite pruebas, de las cuales no sale algo bueno. Cuando un invalido acepta con alegría la prueba enviada a él, Dios lo incorpora a los confesores."
"Dios nos ofrece muchas oportunidades de ganarnos el paraíso, pero nosotros no las usamos y no las aceptamos. Vamos a recibir todas las pruebas con paciencia y humildad, agradeciendo y glorificando a Dios. Tratemos siempre de estar con Dios y no alejarnos de El, ya que lejos de Dios no hay salvación. Dios permite que el hombre sufra distintas pruebas, enfermedades, perjuicios y muchas calumnias de la gente que nos rodea, ofensas, injusticias... Debemos aceptarlas con paciencia, sin confusión, como bendición Divina. Cuando alguien se comporta con nosotros en forma injusta, debemos alegrarnos y considerarlo como nuestro benefactor, ya que él será la causa del aumento de nuestra recompensa en la otra vida. Dios, con las pruebas que permite, nos prepara para Su Reino celestial, para que tengamos en la mano el pasaporte de las pruebas."
"... Dios permite que algunos justos sean calumniados, para que los culpables no se desesperen y por el gran amor Divino, que no se pierda algún alma débil, permite que los justos sean juzgados y calumniados, pero al final aparece la verdad."


Varios.
"... A menudo Le pedimos a Dios distintas cosas, pero El no nos contesta. Para que El conteste nuestros pedidos y nos de lo que le pedimos, debemos, en primer lugar, tener humildad. Todos nosotros, tanto niños, como adultos, tenemos mucho egoísmo y no aceptamos ni indicaciones, ni observaciones. Todo lo sabemos, y todos somos sabios. Cuando en nosotros reina el egoísmo, alcanza un mínimo pretexto para una gran disputa. Abrimos la puerta a Satanás, y él entra en nuestro hogar y lo destruye. No presten atención a lo que ven o escuchen en aquel momento. Su consejo no nos ayudará y todavía más avivara el fuego. Solo aguanten un poco, oren, y cuando el otro se calme, será posible la comprensión mutua. El pescador no pesca durante la tormenta, espera que se calme el mar."


La diligencia.
Un obispo le dijo al Starez: — Geronta, me tienta el pensamiento sobre las concesiones que hace nuestra Patriarquia al Vaticano, de manera, que no quiero dejar de nombrar a nuestro Patriarca. ¿Que me dice?
— Antes de contestarle, quiero preguntar: ¡la Patriarquia hace estas concesiones por convicción o bajo presión de las circunstancias?
— Geronta, no lo sé, — contestó el obispo.
— Pero, Vuestra Eminencia, ¡esto tiene importancia decisiva en esta cuestión!
Tiene gran importancia — hacer lo que consideramos correcto, o ceder a las circunstancias. Actualmente aprendemos muchas ciencias. En nuestras casas hay grandes bibliotecas. Tomamos en las manos la Biblia o el "Amor al bien," pero en la practica — no hacemos nada.


El musulmán.
Un musulmán, aquí en Traquia, habiendo leído en un día al Evangelio, se entusiasmó con la fe, en la que Jesucristo — es el Dios verdadero. De lo leído, él entendió solo tres cosas: que es necesario 1) amar a Dios y siempre orar a El; 2) amar a su prójimo y 3) aguantar pacientemente todo lo que sucede en la vida. Habiendo comprendido esto, se fue a bautizar. Desde ese día él trataba de guardar estas tres cosas que comprendió.
Jodzha y otros musulmanes, entre otros sus padres, — cuando vieron que él se hizo cristiano, le declararon la guerra y no lo dejaban en paz. Pero él, en la práctica cumplía las 3 cosas que había comprendido. Oraba a menudo a Dios, amaba a toda la gente y sufría todo sin protestar. Los musulmanes se extrañaban de su bondad y paciencia y también comenzaron a creer en Cristo y a bautizarse. Así el hombre ayudó a si mismo y a sus compañeros.
Nosotros, sin embargo, no cumplimos lo que sabemos, sino seguimos llenando -nuestra alma con nuevos conocimientos, nos ofuscamos en tal forma, que ya apenas podemos ayudarnos a nosotros mismos, por haber aceptado pensamientos vanos.(A nuestra manera de pensar "musulmana" no logramos hacer "ortodoxa.)??"


Como vencer nuestra pasión.
Una vez, al Monte Athos, vino a ver al Starez el padre de una niña, enferma de cáncer. Los médicos le dieron un lapso de vida de pocos meses. Su padre trajo algunas cosas de la niña para que el Starez las bendigera, y pidió que rogara por su hija.
El Starez le dijo: Rogaré, pero tu, como padre, también debes ofrecer a Dios algún sacrificio, ya que el sacrificio con amor "predispone" a Dios a ayudar.
El padre preguntó: ¿Que puedo sacrificar, Geronta?
El Starez dice: ¿Que pasiones tienes? Sacrifica una de ellas.
Siendo poco espiritual, el padre contestó: — No me conozco ni una pasión... Entonces el Starez preguntó: ¿Fumas cigarrillos?
¡Así, deja de fumar por amor a tu hija, y entonces Dios la sanará.!
Aquel prometió hacer así y realmente dejó de fumar. Después de esto la niña empezó a mejorar, hasta que sanó completamente. Mas tarde los médicos confirmaron su total recuperación.
Pasado un cierto tiempo, el padre, olvidando su promesa, de nuevo comenzó a fumar. Simultáneamente con esto el cáncer empezó a volver a su niña, de manera que llegó de nuevo al estado critico. Entonces el padre de nuevo fue al Monte Santo al Starez. Mirándolo con severidad, el Starez le dice:
— Si tú, siendo padre, no posees suficiente devoción para sacrificar tu pasión y salvar la vida de tu hija, yo en nada te puedo ayudar.
El Starez insistía en subrayar, que el hombre no tiene derecho a decir "no puedo," a lo sumo puede decir: "no me gusta" o "no quiero."
Cuando las personas, están bajo el poder de alguna pasión, dicen que una fuerza les impide hacer el bien. Deben saber, que esta fuerza no es otra cosa que su propia fuerza, que les fue dada para amar, pero que ella comenzó a actuar en dirección errónea. Y como ellos aman a sus pasiones, es natural, que no quieren rechazarlas, ya que lo que amas — no lo quieres perder. Por consiguiente, al comenzar a odiar su pasión, es necesario encontrar algo mejor y más elevado para sustituirla. Ya que el hombre, si no puede encontrar algo mejor para sí, no sabrá hacia donde dirigir su amor y sus fuerzas, y por ello va a sufrir.
A menudo, la gente viene a mí y dice:
— Geronta, fumo y no puedo dejar el cigarrillo. ¿Que debo hacer?
El Starez pregunta: — ¿Quieres dejar?
Recibo la respuesta: — Si, Geronta, hice muchos intentos sin resultados.
Entonces digo: — Si, ¡ocurre!... Desde este momento no fumes más y Dios te ayudará. El hombre en poder de la pasión, mayormente, responde:
— ¡De ninguna manera, Geronta, no puedo!
Aquí, el Starez, interrumpiéndolo, dice en forma de mando:
— No existe "no me es posible," ¡cumple y nada mas! No te rindas a pensamientos que te sugieren, que no podrás ante ese hábito.
Con esto el Starez inculcaba a cada uno de nosotros que somos dueños de nosotros mismos. Si nos hicimos esclavos de alguna pasión, es por nuestro propio deseo. Y si vamos a quedar sus esclavos, es solo por cariño a ella, porque nos agrada vivir en esclavitud.
Pero, cuando amemos nuestra libertad, y al estar con Cristo, desde ese momento, cuando nosotros lo queramos, nos liberaremos de la pasión, y nos transformaremos en hijos de Dios. Esto demuestra quesomos dueños de nosotros mismos. Además, Cristo daba Sus mandamientos a pecadores comunes, o sea a esclavos del pecado. A ellos El les ordenaba liberarse del yugo del pecado y acercarse a El. Al lujurioso le decía no fornicar. Al ladrón: "no robar." Al mal pensado: "no juzgar."
Si nosotros fuéramos esclavos contra nuestra voluntad, Dios no nos ordenaría:"Salgan de allí y
vengan hacia Mi," Ya que no podríamos cumplirlo. Por eso, si Él nos dice que nos retiremos solos, esto significa que nosotros nos sometimos voluntariamente a nuestras pasiones — las amamos y las deseamos. Pero, desde el momento en que las empezamos a odiar y dirigimos nuestro amor a Dios — inmediatamente nos liberamos de ellas.
Entonces es necesario:
Tener conciencia de que voluntariamente nos sometemos a las pasiones y por ello estamos enfermos por ellas.
Hay que odiar a nuestra pasión, pues ella nos destruye.
Hay que amar a Dios y a la virtud.

Dominio del espíritu mundano.
El Starez dijo: "La mas grande enfermedad de nuestro tiempo — son los pensamientos vanos, que inquietan a la gente mundana. A esta enfermedad la sana solo Cristo con la ayuda de paz en el alma, pero es necesario que el hombre haga penitencia y se dirija a Cristo. P. Paisio señala el peligro espiritual, que origina el espíritu laico, que domina a los cristianos de nuestro tiempo. Según sus palabras, la gente se debilita espiritualmente y puede apagarse el espíritu devoto ortodoxo de nuestra Iglesia.
"Aquí debemos estar atentos, porque, además de que existe un gran debilitamiento, la gente contemporánea ha creado nuevas leyes que lo favorecen, y que obligan a los devotos a cumplirlas. Por eso los devotos deben resistirse a la influencia del espíritu laico y no compararse con los mundanos, y no imaginarse a ser santos. Sin esto ellos mismos caerán en el debilitamiento y terminaran siendo peores que los laicos mas desenfrenados."
El Starez escribía: "El fuerte espíritu mundano que reina en el hombre moderno y dirige todos sus esfuerzos para vivir mejor, con mayor confort y menos trabajo, por desgracia influenció en la mayoría de las personas espirituales, que tratan de hacerse santos con menor esfuerzo. Pero esto no había pasado nunca, ya que "los santos dieron sangre y recibieron Espíritu." El corazón se alegra ahora de ver a los cristianos recurrir a los Santos Padres, y admira a la juventud que aspirando a sus ideales, se consagra a la vida monástica. Pero el corazón también duele, viendo que todo este buen material humano no encuentra un adecuado fermento espiritual, no se levanta esta masa espiritual, y este pan sin levadura resulta desabrido."
La cultura de los cristianos "instruidos" no los deja merecer la visita milagrosa de los santos. Ellos rechazan a todo lo que es contrario a su lógica de hierro. Los antiguos cristianos merecían milagros porque eran humildes .El Starez decía sobre esto: "en nuestro tiempo del aumento de conocimientos, la lógica, por desgracia, vulneró la misma base de la fe, y llenó el alma de gente con dudas y preguntas. Como consecuencia, la gente fue privada de los milagros, porque el milagro se vive con experiencias personales, y no se explica lógicamente.
La gente mundana se interesa de lo externo y no tiene idea de la vida interior. El Starez representó su manera de pensar con el siguiente ejemplo: "La gente mundana no quiere ver la suciedad en su patio. Por eso la barre y la ordena. La basura recogida la entran en la casa para que no sea visible desde afuera. Así hacen los mundanos. Adentro que haya basura, basta que la gente no la vea. La gente espiritual, al contrario, limpia la casa, sacando la basura, y no le importa de lo que la otra gente diga.
...Cuando se aleja la gente de la vida simple y natural, y se dedica al lujo, aumenta su miedo por el día del mañana. Y en cuanto se desarrolla la cortesía mundana, se pierde la simplicidad, la alegría y la sonrisa natural humana.
... El diablo siempre nos sugiere compararnos con aquellos, que son peores que nosotros.
El signo de una verdadera espiritualidad en un clérigo es que siempre es muy exigente consigo mismo, e indulgente con la otra gente. Como regla, ¡no va a usar contra los otros los cánones de la Iglesia! Si un sacerdote tiene muchos hijos espirituales, que se distinguen por ser piadosos, debería ocuparse mas de éstos, ya que luego, ellos ayudarían a los otros.
En la medida que el hombre se une a Cristo, en tal medida dejará de tener miedo.


La necesidad de la confesión.
A uno de sus visitantes el Starez le aconsejó ir a confesarse. El otro replicó:
— Geronta, ¿de que sirve que me confiese, si luego pecaré de nuevo?
Entonces el Starez le explicó:
— Mira, en la guerra, cuando alguien es herido, p. ej., en la pierna, ¿no debería ante todo ir al medico para que le ponga un vendaje? Pero, si él dice: ¿para que va a vendarme, si de nuevo seré herido? — Entonces va a morir antes de tiempo por hemorragia o infección, lo cual podría ser evitado. Lo mismo pasa con los pecados. Por eso confiésate, y si de nuevo caes, de nuevo confiésate. Hasta que dejes de caer.


Sobre la obediencia y la paciencia.
Acerca de la fuerza de la paciencia el Starez relató el siguiente caso. Un hombre en Traquia se hizo cristiano. Pero, su esposa no siguió su ejemplo, lo molestaba y trataba con crueldad. El soportaba todo y le contestaba con amor. Con el tiempo, la esposa se declinó ante su paciencia y amor, diciendo: "Debe se r verdadero y grande Dios en el Cual él cree." Y también se hizo cristiana.
El Starez dijo: "La obediencia — es la llave del paraíso. Pero solo la obediencia, y no una sumisión soldadesca de oración forzada. Nadie puede sanarse a si mismo y nadie se salvará sin la obediencia. La obediencia y la simplicidad natural llevan a la santidad por un camino corto. Con un simplón, que cuidaba a un enfermo, pasó lo siguiente. Una vez el enfermo le pidió que le diera pescado para comer. El simplón bajó a la orilla del mar y entró en un templo. Allí levantó los brazos y oró con simplicidad: "Cristo, dame Te pido, un pescado para ese hombre." Y, ¡oh milagro! En el acto, en sus manos apareció un pez, que él, agradeciendo a Dios, llevó al enfermo."


La lucha con los pensamientos malos.
"... Hoy en día, la gente pierde la razón y no entiende lo que están haciendo, perdieron terreno bajo sus pies. Y esto es porque nadie quiere controlarse, cada uno quiere vivir sin control, según su propia voluntad. Pero esto lleva a una completa catástrofe. Es verdad, que Dios le otorgó al hombre la libertad de actuar como quisiera, pero también le dio la razón para que entienda sus limitaciones y la frontera entre lo correcto y lo incorrecto. Cuando el hombre es presuntuoso, no toma en cuenta su debilidad, — comete errores. Muchos quieren entender todo con la lógica humana, y lo que su mente no entiende, lo rechazan. En lugar de tener fe y gracia Divina, ellos se guían por su cerebro corporal, y así se desordena la vida social. ¡Esto es terrible!
Por eso, a la gente que viene a consultarme, les aconsejo:
Reconocer su alejamiento de Dios.
Arrepentirse de ello.
Confesarse con humildad.
"... Lo trágico es, que hoy, mas que nunca, la gente acepta las sugerencias diabólicas y se demoniza. Ellos pueden liberarse de estas sugestiones, solo siguiendo los consejos, mencionados mas arriba."


Ejemplos de Escrituras sobre el beneficio de los buenos pensamientos.
Una vez visitaron al Starez varias personas, a quienes aconsejó pensar siempre lo bueno. Para ilustración, les leyó un texto de la Biblia donde se relata como el rey de Persia, Darío, por calumnia de los enemigos, mandó arrojar al profeta Daniel al foso de los leones (Dan. 6:14-28). A la mañana, acercándose al foso, Darío mandó abrir la tapa para ver si Daniel esta vivo o no. No escuchando nada, el rey preguntó con temor: "...Daniel, siervo de Dios viviente, el Dios tuyo, a quien tu continuamente sirves, te ha podido librar de los leones? (20) ... Daniel respondió al rey: Oh rey, vive para siempre(21)... Entonces se alegró el rey en gran manera a causa de él (23).
Explicando este caso, el Starez aclaró: Si el profeta Daniel hubiera tenido malos pensamientos, le hubiera contestado "¿No te da vergüenza, tirano, que a mí, inocente, me tiraste para que me coman los leones y ahora me preguntas cómo me va?" pero Daniel siempre tenía buenos pensamientos y contestó mansamente. Por ello, Dios instruyó a los leones para que no lo tocaran.
De manera semejante, no tenían pensamientos malos, los tres mancebos cuando por orden de Nabucodonosor, injustamente fueron arrojados al horno, pues ellos no murmuraron: "¿Porqué Tú, Dios nuestro, Cuya ley amamos, no nos defendiste y dejaste que nos arrojaran al horno?" En lugar de esto, ellos se acusaron a si mismos y cantaron:
"Bendito seas Señor Dios de nuestros padres y alabado y glorificado sea Tu nombre, por los siglos ya que eres justo en todo lo que hiciste por nosotros... y juzgaste con verdad lo que nos diste, ya que por la verdad y el juicio no diste esto, por nuestros pecados, ya que pecamos y Tus mandamientos no escuchamos, y no los guardamos, y no actuamos como nos ordenaste, para que sea todo el bien nuestro" (Dan. Cap. 3. Oración de los tres adolescentes en la versión de los 70).
Lo ven, — aclaró el Starez, — ¿que buen pensamiento, basado en la humildad, tuvieron estos tres adolescentes? Un pensamiento bueno y lleno de sabiduría humilde, transforma a leones en corderos y un muy caldeado horno — en rocío de paraíso y frescura. Por ello, a todos nuestros problemas debemos anteponerle paciencia, pensamientos buenos y humildad; entonces la Gracia Divina nos ayudará.

Ejemplos de buenos y malos pensamientos.
Una vez, vino un joven de unos 17 años y llamó para que le abriera. Era temprano en la mañana. Salí y me acerqué al alambrado. El muchacho me dijo:
— Quiero ver a p. Paisio.
Yo, como prueba, le dije: Aquí no está, fue a Karea para comprar cigarrillos.
— Bueno, lo esperaré, — contestó el joven, teniendo buenos pensamientos.
— Ándate ¿para que lo esperas?
— No padre, quiero verlo, — insistía el joven. Este joven era bravo y bien intencionado. Yo no pude confundirlo, a pesar de que lo martiricé durante bastante tiempo.. El no aceptó mi mal pensamiento, era un alma buena.
Otra vez, vino un hombre y me pidió que orara por su niño, que estaba muy enfermo. "Haré algo, dije, — pero tu también debes ayudarme. Seguro que no sabes orar, ni ayunar, ni hacer genuflexiones, etc., Pero líbrate de un defecto."
¿Que defecto padre? Me preguntó.
Deja de fumar — le dije. El me escuchó con atención y cuando abrí la iglesia para que él pudiera entrar y besar los iconos, imperceptiblemente dejó en un asiento los cigarrillos y el encendedor. Enseguida vino otro hombre, entró en la iglesia, miró con curiosidad, y salió afuera. Se sentó en un escalón de piedra cerca de la iglesia, prendió un cigarrillo y se puso a fumar descaradamente. Salí y lo vi.
¿Querido, cómo vas a fumar aquí al lado de la iglesia? Anda ahí, debajo de los árboles a fumar, pero no aquí,  le dije. Pero él tenia pensamientos malos y malignos, y me contestó con descaro:
— ¿Qué te importa que fume? Tu fumas en la iglesia, y yo fumo afuera, ¿hago mal? — Le dije de nuevo que se vaya, pero no quería y me repetía lo mismo.
— ¡Qué es lo que dice él,?  me pregunté. No podía entender sus palabras. Pero, entrando en la iglesia, vi los cigarrillos dejados por el atribulado padre. Me di cuenta, que este hombre pensó que eran mis cigarrillos y que yo fumaba en la iglesia. Le expliqué lo que había pasado en realidad, pero él tenia pensamientos malos, no tenia deseos de recibir provecho. Buscaba justificación de su mal, para conservarlo en sí mismo. En cambio, el otro joven tenia un animo bueno.
El Starez dijo: "satanás hasta nuestro ultimo suspiro no dejará de sembrar en nuestra mente pensamientos malignos e impuros. No los tomemos en cuenta. Dejemos,, que los pensamientos vuelen, como pájaros que vuelan en el aire. Pongamos en marcha la fabrica de pensamientos buenos. Lo que demos lo mismo vamos a recibir. Si damos hierro — recibiremos hierro. Si damos oro — recibiremos oro. Vamos a ver todo con simplicidad, viendo algo malo, vamos a trasformarlo en algo bueno. Un monje, simple de corazón, viendo en una radio japonesa el signo "mas" +, lo tomó por una cruz y¿. qué hizo? Él no condenó a los japoneses por haber puesto la cruz sobre una radio, pero dijo: "¿Gracias a Dios, también los japoneses se hicieron cristianos!."
Si se encuentran en una compañía donde no se habla de lo espiritual, cállense, sin dar importancia a las habladurías, y, oren secretamente. Así la oración va a ir también por los que dicen vanidades, y Uds. no serán dañados.
No retengan en si, cuando les llega un pensamiento malo, porque ello les hace daño. Un pensamiento malo es parecido a una mosca, sentada en la carne, que pone sus huevos. Pronto aparecerán gusanos. Así el pensamiento malo, introducido en la mente, produce un gran perjuicio.
A un joven que quería ser discípulo (novicio) del Starez le dijo: "Cuando vos mismo no tienes pensamientos buenos, en que te puede ayudar el Starez? Por ej., si un hombre por debilidad hace mal, ¿lo vas a juzgar por eso?. Ahora, si él, con la ayuda de la Gracia Divina, hace algún milagro, vas a decir, que es un brujo y ¿por eso hizo el milagro?. Así piensan los que tienen malos pensamientos."
El Starez dijo: "Los pensamientos blasfemos son parecidos a aviones, que, sin voluntad nuestra, nos molestan con su ruido, y no lo podemos impedir. La mas fuerte defensa antiaérea — es cantar salmos, ya que son oraciones a Cristo, y desprecio al diablo. Los pensamientos blasfemos se eliminan solo con indiferencia y desprecio hacia ellos. Cuando nos atacan, vamos a cantar salmos. Ellos (los pensamientos) no son nuestros, son ajenos. Vienen de afuera, como el ruido de los aviones."
Dos peregrinos le preguntaron al Starez si eran responsables por los pensamientos, que atacaban su mente, y él les contestó: "Me encuentro aquí. Sobre mi vuelan los aviones. Impedirles de volar no puedo, luego no soy responsable por esto. Pero, si yo comenzara a construir un aeropuerto, entonces tomaría la responsabilidad sobre mi."
"El Dios benévolo deja a los demonios libres por algún tiempo para que ellos con su maldad nos ayuden a rendir nuestros exámenes espirituales en la tierra, y para alcanzar la vida celestial eterna. Mientras el hombre vive en la tierra, tiene la posibilidad de rendir estos exámenes espirituales. Reexaminación no existe. Así que vamos a esforzarnos para lograr el grado espiritual necesario para entrar al paraíso.
Cinco sentencias del p. Paisio sobre los pensamientos: "Cuando el hombre no acepta los pensamientos del diablo, procede correctamente. Tendremos pensamientos benévolos, cuando todo lo veamos limpio. Ninguna hazaña tiene tanta fuerza como lo tiene un pensamiento bueno. El corazón limpio y los pensamientos limpios y buenos traen la salud del alma. El pensamiento malo pone obstáculo a la gracia Divina."
El Starez escribía: "En el comienzo de la vida espiritual el hombre rechaza a los pensamientos malos con la enseñanza espiritual, oración continua y aplicación en hazañas. Luego tiene solo pensamientos buenos. Mas tarde cesan también los pensamientos buenos y se siente un cierto vacío, después de lo cual el hombre recibe como una iluminación Divina.


La abeja y la mosca.
— Sé por experiencia propia, que en esta vida la gente se divide en dos categorías. No hay una tercera: cada hombre pertenece a una categoría o a la otra. Una categoría se parece a la de la mosca. La mosca tiene esta particularidad, que siempre se posa sobre algo sucio. P. ej., si en el jardín hay muchas flores perfumadas y en un rincón del jardín un animal hizo sus necesidades, la mosca cruza todo el hermoso jardín sin posarse en ninguna flor. Solo cuando ve la suciedad, baja y se posa, comienza a removerla, deleitándose con el hedor, y no puede separarse.
Si ella pudiera hablar, y uno, agarrándola, le preguntara si sabe donde están las rosas en el jardín, ella contestaría que no sabe de que se trata. Diría — "yo se donde hay basura, baños, suciedad de animales, lodo..." De manera semejante, en la vida, hay gente parecida a la mosca. Esta categoría de gente aprendió a pensar negativamente y en todo ve lo malo, no viendo e ignorando todo lo bueno.
Otra categoría de gente se parece a la abeja. La particularidad de la abeja es encontrar y posarse sobre lo hermoso y dulce. Digamos, p. ej., que en un ambiente sucio, en un rincón, alguien puso un jarrón con una flor. Si la abeja entra volando ahí, dejará de lado todo lo sucio sin posarse, y encontrando la flor se posará en ella..
Si tomas a esta abeja y le preguntas donde está el lugar de la basura, ella contestará que no notó nada, pero ahí están las dalias, y ahí las rosas, mas lejos — las violetas, allí la miel y mas allá el azúcar... ella resultará una conocedora de todo lo bueno y no tendrá ni idea de lo malo. Las buenos reflexiones piensan y ven lo bueno.
Así que el hombre se encuentra en la categoría o de moscas, o de abejas.
Y el Starez concluyó: — "Cuando vienen a mi y comienzan a acusar a otros, les relato ese ejemplo y propongo elegir en que categoría quieren ubicarse, y de acuerdo a esto definir también a los que los acusan.


Otro caso de hombre con pensamientos malos.
Una vez vino un joven, que no tenia pensamientos buenos, y me pidió que lo reciba como novicio. Le expliqué: — No tengo aquí novicios. En primer termino porque habiendo mucha gente, los novicios se van a convertir en sirvientes, tratando de recibir beneficios, y no — en monjes preocupados de lo espiritual... En segundo termino siendo monje hace muchos años, adquirí algo bueno, pero también muchas debilidades, que hasta ahora no puedo eliminar. Viniendo acá — con lo bueno (ayunos, vigilia, oraciones) te vas a perjudicar, ya que no podrás seguirlos. De mis debilidades también te perjudicarás, ya que no podrás soportarlas. Por todo esto no puedo recibirte.
Habiendo escuchado esto, él comenzó a visitar otros monasterios.
Algunos días después, mientras comía dos tomates con pan seco, comencé a reflexionar sobre las beneficios de Dios hacia mi. Pensé que Dios me dió esta hermosa casita en un lindo lugar, que podría inspirar la envidia de muchos ricos, que desearían tener semejante casita para descansar. Pensé, que esta casita es mía — sin tener que pagar el alquiler, por el cual otra gente debe trabajar mucho. Además tengo la comida de cada día, sin tener que trabajar como otros en una fabrica para obtener un sueldo. Que vivo en un lugar tan santo, donde hay muchos hermanos buenos. Reflexionando sobre todo esto, me apené y con lagrimas por mi falta de gratitud a Dios por Sus enormes beneficios. Llorando, no pude comer mas.
Encontrándome en este estado de emoción, veo, que de repente se acercó al cerco el mismo joven, que hace poco pidió ser aceptado como novicio. Para que no me vea llorando, entré en la celda, me lavé la cara y fuí a abrir la verja. Parece, que él se tentó por mi tardanza y me dijo:
— ¿Así que es cierto, eh? ¡Estas considerado como asceta! Comías carne, y cuando me viste, en el acto te escondiste, para que yo no te vea. ¡Por fin descubrí lo que eres en verdad!
Aturdido por semejante acusación, reí y no traté de justificarme. Solo me sorprendió cuan fácil él se dejó vencer por pensamientos malos.


Nuestra actitud con la gente descubre nuestro estado espiritual.
El Starez decía también, que el contenido de los pensamientos hace evidente el estado espiritual del hombre. Una vez en el parque de una ciudad estaban sentados tres hombres, charlando. De repente, casi corriendo, pasó al lado un joven. Ellos se pusieron a reflexionar.
Uno pensó: "Parece que robó algo y corre para que no lo agarren." Otro pensó: "Parece que tiene cita con una joven y, llegando tarde, se apura." El tercero pensó: "Seguro que es salmista en la iglesia y corre para llegar a tiempo al comienzo del oficio."
Lo ven, de una misma persona tres hombres pensaron distinto. Solo uno que tuvo un buen pensamiento de su hermano sacó provecho. Mientras que los otros dos se hicieron daño espiritual.
El Starez siempre insistía, diciéndonos: Cuando un hermano tiene pensamientos malos, debemos tratar de corregirlo con bondad y humildad. Esto — es un deber nuestro. Desgraciadamente ahora mucha gente, y hasta los eclesiásticos, no luchan con sus pensamientos deteriorados. Ellos, o se ponen de acuerdo con aquellos que piensan mal, o, peor todavía, degradan mas sus pensamientos.
Te daré un ejemplo para que comprendas como actúan.
Un hermano viene al confesor y comienza a quejarse de alguien. Pensando mal del otro, él evidencia al confesor su mal pensamiento. El confesor, en lugar de corregirlo y llevarlo hacia el amor, toma el problema en forma mundana, y para congraciarse con el hermano, le dice:
— ¿No lo conoces acaso? ¡Recién ahora sabes como es él en realidad! Aléjate de él y no lo tomes en cuenta.
Así, el hermano que se quejaba, aparentemente se tranquiliza, escuchando a su confesor, pero su pensamiento deteriorado contra el hermano no. Mas tarde viene al confesor otro hermano y se queja del anterior. El confesor lo tranquiliza con el mismo método erróneo y fija su mal pensamiento sobre el hermano.
Yo, — dijo el Starez, — si quiero, de esta manera puedo tranquilizar hasta al mismo diablo, no solo a los hermanos. Pero, mira lo que pasa luego, ya que actúa la verdad Divina.
Como los hermanos siguen teniendo pensamientos estropeados uno del otro, llegan a tal ardor, que comienzan a acusarse uno a otro: "¡A, eres así! — hasta el confesor con quien hablé, tiene la misma opinión sobre ti." Y aquí ambos establecen que el confesor, deseando quedar bien con ambos, sostenía sus reciprocas sospechas.
Resultado: el confesor averió la manera de pensar de ambos.
Yo trato de actuar de otro modo. P. ej. si, viene a mi el cabeza de una familia, muy alterado, comienza a acusar a su esposa de muchas molestias y discusiones que ocurren en su familia. En realidad él dice lo que siente a causa de sus malos pensamientos.
Le interrogo detalladamente sobre el problema de su familia, trato de comprender la situación desde el punto de vista de su esposa, trato de mostrarle las buenas cualidades de ella, la justifico en todo. En conclusión digo, que él debe dar gracias a Dios por haberle dado una esposa tan buena y que él, justamente, es culpable del enfriamiento del amor entre ellos. Le explico en que está la fuente de sus desavenencias familiares y trato de convencerlo de rechazar los pensamientos malos, que el diablo le acerca. Lo mismo hago, cuando viene la esposa con las quejas sobre su marido. Censuro sus faltas, la convenzo de rechazar los pensamientos malos, y le aconsejo que trate de amar más a su esposo y de valorar sus cualidades positivas.
El resultado es que ambos esposos entienden, que yo fui severo con ellos para corregir sus faltas y pensamientos malos, y que mi finalidad era restablecer el amor entre ellos.

La visión de la luz Divina.
Cuando vivía en Katunaka, una vez durante la oración nocturna, me comenzó a llenar una alegría celestial. Al mismo tiempo, mi celda en tinieblas, iluminada levemente con la luz trémula de una vela, empezó poco a poco a llenarse con una hermosa luz celeste. Esta misteriosa luz era muy fuerte, pero mis ojos podían aguantarla. Era una luz Divina, no de este mundo, ¡la habían visto muchos monjes del monte Athos! Varias horas estuve en el brillo de esta luz Divina, no sintiendo los objetos terrenales y encontrándome en el mundo espiritual, distinto de este, físico.
Encontrándome en este estado, y percibiendo por medio de aquella luz Divina, sentimientos celestiales, pasé muchas horas sin notar el tiempo. Pero poco a poco esta luz bendita comenzó a desaparecer y volví en mi. Sentí hambre, comí un pedazo de pan seco, tragué un poco de agua. Estando cansado, me senté para descansar y me sentí como un animal. Este sentimiento de mi iniquidad, que me parezco completamente a un animal, nació en mi a partir del estado que había vivido. Del mundo espiritual bajé enseguida a mi lastimoso estado y, viendo la diferencia, me juzgaba y sentía repulsión hacia mi mismo.
Con estos sentimientos salí afuera y me pareció que todavía era de noche y plenilunio. En esto momento, por casualidad, pasaba un hermano, y le pregunté:
— ¿Hermano, que pasa? Hoy se retrasó el amanecer, ¿qué hora es?
El hermano, extrañado, pidió que le repitiera: padre Paisio, ¿que has dicho? ¡No lo entendí!.
Entonces me di cuenta de lo que había pasado— eran ya casi las 10 horas de la mañana, y lo que me pareció "plenilunio," en realidad era el sol.
De manera, que la Luz no creada era tan fuerte, que comparada con ella, la luz solar parecía ¿una noche en plenilunio! Y a pesar de esto, mis ojos recibieron la fuerza para poder resistir la luminosidad de aquella luz. Habiendo relatado este caso, el Starez me ordenó irme, porque vinieron otros peregrinos. Yendo a casa, me sentí en un estado completamente animal.


Amor a Dios y a la gente.
"La principal obligación del hombre es amar a Dios y luego a su prójimo, y mas todavía — a su enemigo. Si amáramos a Dios como se debe, guardaríamos también todos Sus otros mandamientos. Pero nosotros no amamos ni a Dios, ni a nuestros prójimos. ¿Quien hoy se interesa por otra persona? Todos se preocupan solo por si mismos, y no por otros. De esto vamos a rendir cuentas .a Dios, Quien es todo amor, no nos perdonará esta indiferencia hacia los prójimos."
"El buen cristiano primero ama a Dios y luego al hombre. El amor sobrante lo vierte también sobre los animales y la naturaleza." Nosotros, la gente contemporánea que, destruimos el medio ambiente demuestra nuestra falta de amor.
El Starez describe la vida de san Arsenio de Cappadoquia, quien era famoso por su amor a la gente. P. Paisio escribía: "La vida de san Arsenio era santa, él era como un generador espiritual, movido por el gran amor Divino que todo lo abarca, siempre milagrosamente comunicaba la Gracia Divina no solo a los cristianos, sino también a los turcos, a lo fieles e infieles."
El Starez decía: "Quien solo por amor se afana a ayudar a su prójimo, — la misma fatiga le trae descanso. En cambio, el egoísta y perezoso se cansa de su misma falta de acción." Debemos prestar atención a lo que nos hace incitar a las obras de amor, según decía el Starez. Debo trabajar para otros por puro amor, y por ningún otro estímulo. Muchos hacen ver su amor a la gente, y acto seguido —(los subyugan a si mismos.)?
"En el amor al prójimo esta escondido nuestro gran amor a Cristo. En nuestra veneración a la Madre de Dios y a los santos, también, se esconde nuestra gran veneración a Cristo." Con esto se conserva el amor cristiano y se diferencia en cualidad del amor a la gente mundana.
La limosna piadosa — es la expresión del amor. Los cristianos contemporáneos casi olvidaron esta virtud .El Starez hace recordar no solo su necesidad, pero también los frutos espirituales que ella trae. "Los cambios espirituales del alma y alegría del corazón por el hecho de la beneficencia, o solo la limosna, ofrecidas al prójimo, no puede darnos ni el medico mas grande con una bolsa de dinero. Los pensionados que sacrifican su tiempo y dinero para salvar a niños indefensos de alguna familia deshecha Si el hombre analizara bien el provecho espiritual y la alegría interna que se siente, hasta en esta vida, por una pequeña beneficencia hecha a su prójimo, él mismo rogaría al prójimo que la aceptara y hasta le estaría agradecido."


El hombre virtuoso.
El Starez escribe: "Cuando vine al Monte Santo, recorrí el jardín de la Madre de Dios, tal como lo hacen todos los recién venidos, para encontrar las flores perfumadas de la Madre de Dios (a los santos ascetas) y para tomar prestado de ellos algo de polen espiritual." Hay que glorificar a Dios que hasta hoy día muchos cristianos buscan este polen espiritual. Hay también aquellos, que a pesar de ser religiosos, no lo buscan, porque su ideal — es el cristianismo exterior, y no la veneración, — y desarrollo de la mente, del corazón.
"A la virtud no se la puede esconder, por mas que quiera, tal como al sol no se lo puede tapar con un tamiz, ya que por los agujeros pasarán muchos rayos de luz."
De la plática del p. Paisio con los seminaristas. — Geronta (anciano, starez), ahora todo está en crisis, y nuestra vida esta sometida a la critica de todos los lados, dinos sobre la hazaña espiritual que debemos cumplir. Y el Starez contestó: "Escuchen, la gente que ahora se esfuerza, — gente espiritual, va a recibir sin falta una recompensa grande. Y en estos tiempos, cuando en todas partes está derramado el pecado y es alabado como algo bueno, y ofrecido a todos, la hazaña y el esfuerzo del trabajador espiritual merecen mas elogios, que en otros tiempos. Y sepan, hijos míos: un hombre virtuoso y bueno, que se esfuerza a seguir por el camino de Dios — es el mejor de todos y el más deseable. Es deseado por todos, nadie siente repugnancia hacia él, todos quieren tener su amistad. Para aclarar lo dicho les daré un ejemplo: Los ladrones van a robar. Luego, cuando hay que dividir el botín, ¿a quien, piensan Uds., toman para hacer el reparto? Al ladrón mas grande o a un hombre cabal? Seguro que al justo, y no a un estafador y ladrón. Y es posible que todos los ladrones, siendo amigos entre ellos, no obstante estimen al hombre justo, que no es como ellos. Por eso, a pesar de que anden en las peores compañías, cuando quieren hacer algo, como p. ej., casar a su hija, no la casan con un borracho ni vagabundo amigo suyo, sino buscan a un hombre bueno y derecho.


El ejemplo de los Santos.
P. Paisio escribía: "Los seguidores tienen el deber sagrado de escribir sobre las divinas hazañas de los Santos Padres de su época, sobre el trabajo que realizaban para acercarse a Dios. Cuando escribimos sobre los Santos, nuevamente recibimos beneficios; ya que los recordamos y tratamos de imitarlos, entonces los santos, conmovidos, nos ayudan a que nosotros también los alcancemos .El Starez contó sobre si mismo: "Cuando era pequeño, con interés escuchaba lo que me contaban sobre el p. Arsenio los que lo conocieron, y esto se fijaba con facilidad en mi corazón joven, que todavía no estaba cubierto por el sarro de los pecados.
El p.. Paisio nos trazó plenamente la imagen espiritual de san Arsenio: "El predicaba la fe verdadera con su propia vida virtuosa. Su cuerpo se derritió en la hazaña de un cálido amor a Dios. El cambiaba las almas con la Gracia Divina. Tenia una fe profunda y sanaba a muchos fieles y a los no-creyentes. Pocas palabras y muchos milagros. El experimentaba muchas emociones y ocultaba mucho. Bajo la envoltura dura del exterior, escondía el dulce fruto espiritual. Muy severo consigo mismo, tenia amor paternal para sus hijos. El los acostumbraba no a la letra de la ley, sino a su sentido, a la aplicación. Como servidor del Altísimo, él no tocaba tierra, y como Su cooperador iluminaba al mundo. Lo glorificó Dios, a Quien él glorifica con su vida.


La familia.
Muchos padres, amando en forma errónea a sus hijos, les causan un daño espiritual. por. ej., la madre por excesivo amor a su hijo, abrazándolo y besándolo, le dice: "que maravilloso niño eres" o "Tu — el muchacho mejor del mundo," etc. De esto, el pequeño desde muy temprano (a la edad que no puede tener todavía plena conciencia), asimila una elevada opinión de si mismo, que él es el mejor y más inteligente de todos. Por eso él, naturalmente, no siente necesidad de la gracia Divina y no sabe pedir ayuda a Dios. Así, desde la temprana infancia, en el alma del niño se fija una pétrea presunción, que nunca podrá superar y la llevará consigo a la tumba.
El mal esta en que los primeros en sufrir esta soberbia son los mismos padres. Realmente, los niños de tales padres no van a escuchar tranquilamente sus enseñanzas, estando seguros de que lo saben todo mejor que ellos. Por eso, los padres deben ser muy cuidadosos con el desarrollo espiritual de sus hijos, ya que son responsables no solo por si mismos, sino también por ellos.
Los consejos útiles del Starez para los confesores y los padres: "El arbolito se ata con un pasto suave y no con un alambre, sino se daña la corteza y se seca. La limitación de un niño o novicio debe ser suave y bondadosa para que no se seque espiritualmente." "Un joven vivaz y egoísta no debe ser amansado bruscamente por su maestro, sino le saldrán muchas ramas, como pasa con un árbol joven y lleno de jugo, si le cortan muchas ramas. En el tiempo cuando tu árbol espiritual es pequeño y sus ramas bajas, acepta con alegría el cerco espiritual y los lazos de limitación, para que no sea vulnerado por las cabras y hecho inservible. Hay que crear la paciencia para crecer espiritualmente, gustar de tus propios frutos y refrescarte en tu sombra."
El Starez dijo: "El único valor en la vida — es la familia. Apenas perecerá la familia — perecerá también el mundo. Muestra tu amor, en primer termino, a tu familia... Cuando sea destruida la familia, será destruido todo, el sacerdocio y el monaquismo."
En nuestro tiempo se habla mucho de magia, por eso representa particular interés un relato del Starez, que yo cito aquí, según lo anotó un visitante: "El niño puede ser sometido a influencias demoníacas, pero si es puro, el diablo no lo puede tentar. Pero, cuando el niño comienza a desobedecer a sus padres y deja de ser sincero, de él se aleja la gracia Divina. Hay que saber, que los demonios incitan el hombre para el mal desde afuera. Pero para que ellos puedan entrar en él, el hombre debe darles pretexto serio. En otra forma no pueden hacer nada. Para que lo entiendan, les relataré un caso característico con una maestra de 40 años y su alumno de 15 años. Sobre este caso ella mismo me escribió hace poco. Ella era soltera, lo que se llama "solterona," y le entró una ardiente pasión impura hacia un alumno de secundaria de 15 años. Ella se dirigió a un mago para que le ayude. Pero como el niño era puro, el mago no pudo hacer nada, y por eso le aconsejó arrastrarlo al pecado, entonces la magia encontrará su lugar en él, o sea, encontrará abierta al puerta de su alma para hacer con él lo que quiera. Ella llevó al niño a su casa, lo sedujo y lo hizo pecar. El diablo, enseguida, aprovechó el momento propicio y entró en él. Desde ese momento, el niño, poseído por las fuerzas del mal, se debilitó, se enfermó y estuvo cerca de la muerte. No quería leer, ni ir a la escuela, ni comer, ni hacer nada. Y ahora, ella, esta mujer diabólica, me escribe que está muy triste por el niño que se encuentra en ese estado, y quiere que yo ore por él. Pero, por otro lado, ella no desea perderlo. Si fuera asi, y a pesar de que yo nunca toqué a nadie, ni con un dedo, le arrancaría todos sus cabellos, uno por uno, por el mal que le hizo al niño."
El Starez dijo: "Nunca juzguemos a nadie cuando veamos a alguien caer en pecado; lloremos y pidamos a Dios perdonarlo. Si vamos a juzgar los errores de otros, esto va a significar, que nuestra vista del alma todavía no está limpia. El que ayuda a su prójimo, recibe la ayuda de Dios. El que condena a su prójimo con envidia y cólera, tiene a Dios, como juez. Nunca juzguemos. Vamos a considerar a todos santos, y solo nosotros mismos — pecadores. La condena puede ser no solo con palabras, sino, con la mente y la disposición interior del corazón. La disposición interna da el tono a nuestros pensamientos y palabras. De cualquier manera, para nosotros es mejor ser contenidos en nuestras opiniones para no caer en vituperio, en otras palabras, vamos a evitar a acercarnos al fuego, sino, o nos quemamos, o nos llenamos de hollín. La mejor cosa es condenarsa si mismos y dejar de ocuparnos de otros."
Los Santos Padres nos dicen que debemos ser muy cuidadosos con las visiones, ya que pueden proceder también del maligno, y para no caer en la tentación, debemos distinguir ¡el bien del mal! Por ejemplo, ellos dicen, que la luz Divina es blanca, en cambio, la luz del maligno — es roja.
También dicen los Santos Padres, que el Ángel de Dios emana alegría, en cambio el maligno, tomando aspecto de un ángel, trae inquietud. ¿Pero qué hace el espíritu maligno? El excita el corazón con alegría carnal y seduce al hombre, que no había experimentado aún el regocijo celestial divino. Lo seduce con la alegría carnal, para que él no pueda distinguir la alegría verdadera de la falsa. Por eso hace falta considerar las visiones como lo enseñan los Santos Padres y no con propias explicaciones lógicas.
A menudo, vemos a novicios de los grandes maestros, que no pueden evidenciar la opinión que tiene el confesor de ellos; a pesar de haber vivido al lado de él muchos años, y leer sus escritos claros y escritos en idioma contemporáneo.


Platica sobre la educación de los niños.
Es digna la atención en la plática del Starez con un buen amigo mío sobre la educación religiosa de los niños. Aquí cito sus principales momentos:
— Hay muchas tentaciones y peligros hoy día para la juventud, Geronta. Estamos preocupados por esto, a pesar de nuestros esfuerzos para que nuestros hijos estén dentro del cerco de la Iglesia.
— Por los niños impregnados de piedad desde su temprana edad, — no teman. Si se alejaran un poco de la Iglesia con la edad o por tentaciones, volverán de nuevo. Son como jambas de las puertas, que untamos con aceite, y no se pudren.
— Como lo considera, Geronta, desde que edad los hijos se tornan receptivos y cómo nosotros, los padres, debemos actuar para no tener miedo de dañarlos sin querer con nuestras exigencias?
— En primer termino, los niños están copiando de nosotros, y esto desde la infancia. Desde este momento debemos tratarlos como a un reloj. Apenas se afloja su resorte, enseguida hay que darle cuerda, pero con atención y suavemente para que no se rompa por un esfuerzo excesivo.
— A menudo, Geronta, los niños se resisten a seguir distintos hábitos piadosos.
— Cuando algo no está en orden, siempre existe una causa. ¿Puede ser, que les den mal ejemplo? ¿Puede ser que vean algunas cosas indecorosas, acciones malas, palabras gruesas en casa? De cualquier manera vamos a servirles a los niños la devoción en forma de leche, y no como comida dura y seca. Nunca hay que presionarlos y dar ordenes, pero antes de todo, ser un ejemplo para los niños.
— En caso de malas acciones, ¿seria útil el castigo corporal?
— Tratemos, hasta donde es posible, de evitar esto. Hasta, si lo admitimos, de ninguna manera debe hacerse constantemente. El castigo corporal debe ser administrado de manera que el niño entienda porque lo castigamos. Solo así será útil para él.
— Geronta, a pesar de que cumplimos todo, nuestros hijos se tornan inmanejables. A veces, pasan todos los limites. No sabemos qué hacer.
— Vamos a entregar, a veces, el destornillador en las manos de Cristo, para que ajuste algunos tornillos y ponga orden. No pensemos que por nosotros mismos podemos arreglarlo todo.
— Si Geronta, el niño siempre iba a la iglesia, pero desde una cierta edad su conducta comienza a cambiar y el se escapa del templo, ¿como debemos actuar?
— ¡Con calma.! Si ven algo serio, intervengan. Pero estén atentos, para que el niño no se endurezca, y no pase algo peor.
— Cuando la criatura se empezó a relacionar con malas compañías y deja su casa, sin haber adquirido aunque sea un poco de gracia de Cristo, habrá esperanza de que vuelva?
— ¿Y habrá sacado amor de su casa? Cuando en la casa hay amor, y al hijo lo rodeamos de amor, entonces en cuanto se va, y trata con unas pandillas, en un momento dado, él se dará cuenta, que ahí no hay amor. Verá por todas partes la falsedad y volverá a casa. Pero si recuerda la enemistad y el odio de su casa, su corazón no lo va a obligar a volver.
— Si nosotros conocemos a Cristo muy tarde, cuando nuestros hijos hubieran crecido, ¿que tenemos que hacer para ponerlos sobre el camino hacia Dios?
— Aquí, solo la oración trae frutos. Debemos pedirle al Señor, con una fe grande, la misericordia para estos hijos, que no tienen culpa de la falta de fe. Aceptémos, que la responsabilidad cae sólo sobre nosotros, hagámonos humildes y hagámos una sincera penitencia, y Dios los ayudará. Les alcanzará algún salvavidas, para que se salven también ellos.


La visión de niños muertos.
En el tercer día de Pascua de 1984, el Starez durante la oración tuvo una visión terrible: Ante él se extendía un gran campo sembrado de trigo, que solo comenzaba a germinar. El estaba parado cerca del muro, que rodeaba el campo. Prendiendo velas, las pegaba sobre el muro. Lo hacia por la memoria de los muertos, tal como en realidad tenia costumbre de prender velas por todo el mundo sufriente — por los vivos y por los muertos.
A la izquierda del campo había un lugar vacío, oscuro, sin vegetación, lleno de rocas y piedras. Estaba sacudido por un continuo terremoto y de todas partes de escuchaba un fuerte clamor .El Starez escuchó con atención este bramido y distinguió que se componía de miles de gritos desgarradores. El no conocía su origen, pero sufría al escucharlos.
Allí, donde él estaba parado sin entender el sentido de la visión, escuchó una voz, que le explicaba que el campo sembrado de trigo sin madurar significaba una cripta para las almas de los muertos, que van a resucitar. El terrible lugar a la izquierda era el lugar donde se reúnen las almas de los niños muertos en los abortos .El Starez sufrió tanto por lo visto, que después de la visión, a pesar de estar muy cansado, no pudo recostarse para dormir un poco.

Distintos casos.
Conversión de un anarquista.
Una vez, seis de nosotros estábamos sentados al lado de la celda del Starez, escuchando sus enseñanzas. En este momento se acercó un joven con cabellos largos y un echarpe de seda en el cuello. Dirigiéndose a nosotros, con cierto descaro preguntó:
— ¿Donde está este Paisio?
El Starez se levantó y acercándose dijo:
— ¿Que quieres de él, hijo?
— ¡Lo quiero a él! — declaró el joven.
En el bolsillo izquierdo de la camisa del joven se veía un paquete de cigarrillos .El Starez, indicando el bolsillo, dijo:
— Que tienes ahí, ¿el Evangelio?
— No, cigarrillos — contesto él y, sacando el paquete, se lo ofreció al Starez, diciendo: — ¿Quiere uno?
— No, contestó el Starez.
Como todos nosotros estábamos sonriendo mirando al Starez, el joven comprendió que aquél era Paisio a quién él deseaba ver. Certificándose con nosotros, que no se había equivocado el joven, dirigiéndose al Starez, preguntó:
— Quiero que me digas como me llamo.
El Starez, rascándose la cabeza, dice:
— ¿Como te llamas? Te llamas... te llamas... como se llaman aquellos que en Atenas dirigen el tráfico en las calles y dejan pasar los autos... (él sobreentendía los reguladores del tráfico)? Entonces nosotros pegamos un salto y le decimos al Starez:
— Geronta, Ud. quiere decir: "Stamatis" o "Gregorio"? (son palabras griegas, que equivalen a "detenedor" — Stamatis, o "mas de prisa" — Gregorio).
— Ah, si, así te llamas.
En realidad el joven se llamaba Gregorio, y cuando escuchó su nombre, se confundió, y en seguida pidió al Starez hablar con él a solas. Se alejaron, hablaron, y el joven se fue.
Unos seis meses después él volvió al Monte Santo, donde lo encontré cerca del monasterio Kultumush. Pero él se parecía muy poco a aquel anarquista que vi en lo del Starez. Cambió tanto, que me dejó perplejo: ¿seria el mismo? Para disipar mi duda le pregunté:
— Discúlpame, ¿no era Ud., el que hace unos 6 meses atrás vino a ver al Starez?
— Si, padre, ese mismo, que hablaba descaradamente con el Starez. Fui un animal! Ruegue por mi, padre, para que me enmiende, por las oraciones del Starez.


Salvación de un suicida.
El Starez, según su costumbre, pasaba toda la noche orando. Una vez, cerca de medianoche, durante la oración, él fue "informado" por la gracia Divina, que en ese momento, en el mundo, se encontraba en peligro alguien con el nombre de Juan. Al recibir esta notificación, el Starez inmediatamente prendió una vela y comenzó a rezar por Juan. Aproximadamente después de media hora, su alma recibió la "información" que Juan estaba en peligro, .el Starez, sin embargo, no entendió lo que había pasado.
Al otro día vino al Starez un joven y le contó lo que no le había revelado la gracia Divina, o sea, que él, deprimido por numerosos problemas, se encontró en un absoluto callejón sin salida y decidió terminar con su vida.
Sentándose sobre su moto a las doce y media de la noche, él se fue a toda prisa afuera de la ciudad, dirigiéndose a una región alejada para estrellarse en un precipicio. Cerca de las doce cincuenta, mientras conducía volando, le vino el pensamiento: "Tanto que hablan de este Paisio del Monte Santo, ¿no seria bueno verlo antes? y si no saliera nada de esto, entonces me estrello."
Este era aquel Juan, sobre el cual la Gracia inculcó al Starez que orara mientras se acercaba al barranco. Y, desde luego, cuando el joven volvió a casa, fue, no al barranco, sino al confesor para confesar sus pecados. Así, por las oraciones del Starez, el joven tomó el camino bueno.

Sobre una visita.
Del libro "Peregrinación de un medico al Monte Santo," sito aquí un fragmento que se refiere al p. Paisio:
"Hace poco viajó al Monte Athos un conocido mío, abogado, y ex miembro del parlamento, para visitar a un asceta, famoso por su sabiduría y santidad. Tenia que solucionar un problema, relacionado con la salud de su hijo. Juntos fuimos a la "kaliva" del Starez. Nos recibió tan amablemente como si nos conociera desde hace muchos años. Yo esperaba con gran impaciencia y curiosidad la "conclusión" del Starez: "Si tu hijo y tu no rezan a Dios, la enfermedad seguirá su curso natural. Si van a orar, el desarrollo de la enfermedad seguirá otro camino. Si Dios juzgara que tu hijo ya está preparado, podrá llevárselo ahora mismo, y no te entristezcas por esto. Si El determina, que tu hijo no esta listo todavía, te lo dejará."
Este asceta me quiere y lo demuestra con mucho humor: "¿De nuevo aquí, medico? ¿Porque viniste, yo no te llamé?" Y agrega en el mismo tono: "¡Bueno, ya que llegaste, me enfermaré, para que no te vayas sin trabajo!" Muestra una lata con "lucum" (dulce oriental): esto es mi ayuda medica en la calle! Contiene remedios. Toma uno, ¿tendrás tú medicamentos tan dulces?" Me acompaña y dice bromeando: "Es mejor un medico de aldea, que un profesor de la universidad. El medico local está siempre cerca, en cambio,¿dónde encontrar al profesor de la universidad?"


La visita de Santa Eufimia.
El Starez estaba muy preocupado por habersele presentado un problema eclesiástico. Mas que nada oraba a la santa gran mártir Eufimia, y decía: "¡Santa Eufimia, tú que con el "Tomos" resolviste un gran problema de la Iglesia, ayuda también ahora!" (En el año 451, en Khalquidon, donde estaba reunido el 4-o Concilio Ecuménico, dentro de la iglesia estaban sus reliquias, y S-ta Eufimia hizo un milagro: levantó su mano con el tomos que contenía la exposición de la fe ortodoxa y se lo dió al Patriarca).
Cierta mañana el Starez escuchó que alguien tocaba la puerta de entrada de una manera rara. Preguntó: ¿Quien es? — Una voz femenina contestó: "Es Eufimia, Geronta." Así pasó dos veces. Luego el Starez sintió que alguien entró a través de la puerta cerrada y vió a s-ta Eufimia. El Starez dijo: Decí "¡Gloria al Padre, Hijo y Espíritu Santo!." La santa recitó la profesión de fe, el Starez cayó de rodillas y se inclinó ante ella. La Santa le dió la solución, que esperaba el Starez y contestó otras tres preguntas de sus oraciones. Entonces él le preguntó: "¿Cómo soportaste el martirio?" La Santa contestó: "Geronta, si yo supiera lo que me esperaba en esta vida eterna, y la belleza celestial, pediría que el martirio nunca terminara, porque no es nada, en absoluto, en comparación con lo que me otorgó la Gracia Divina!"
 




Cardenal Tomáš Špidlík S.J.
Cardenal Diácono de Santa Ágata de Goti
Profesor de patrística y teología espiritual oriental
Discurso inaugural, "El Retorno de la Persona hacia la Espiritualidad Oriental", como primer presidente de Teología Oriental en el Pontificio Instituto Oriental.
Una de las mayores autoridades en teología y espiritualidad orientales.
Prolífico escritor y un experto en la espiritualidad de la cristiandad oriental.



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